miércoles 11 de noviembre de 2009

Mushishi

Llevaba ya tiempo barajando la idea de referirme en este blog a un tema tan interesante como es el del manga, o cómic japonés, debido a que creo haber mencionado ya algún cómic europeo, como puede ser Maus. Me parece esencial hablar de estos géneros dentro de un blog dedicado al mundo de los libros, debido a la profusión de creatividad y al simple hecho comunicativo que un cómic supone. Para grandes y pequeños, la historieta, venga de Japón o de la esquina opuesta de nuestro planisferio, es siempre una aproximación fascinante y rica al mundo de lo escrito y lo dibujado.

Escribía, pues, que tenía la intención de mencionar el manga en esta bitácora. La cuestión era cómo hacerlo. No me parece propio realizar una colección de artículos monotemáticos -idea que estoy desarrollando, como saben, en lo que a Oscar Wilde se refiere-, llenos de palabras extrañas y de distintos conceptos, tal cual si fuesen una guía para el lector desprevenido. No. Para ello, este blog debería tener otro título, más específico. Por tanto, he tomado la decisión de mencionar algunos mangas que me llamen especialmente la atención y que crea puedan llamársela a ustedes, simplemente. Nada de introducciones largas, clasificación por géneros que ni los críticos tienen demasiado claras, palabras en una lengua para muchos de nosotros desconocida. Accesible, sencillo y, por supuesto, parcial. Soy subjetiva a la hora de llevar este blog y de seleccionar obras; por fortuna, también soy consciente de ello.

Reseñaré hoy un manga que inicialmente no llamó mi atención, titulado Mushishi, guión y dibujo a cargo de la mangaka (autor/a de cómics manga, como indica la palabra) Yuki Urushibara. Realmente no estaba demasiado animada a leerlo, pero, en cuanto lo empecé, no pude dejarlo hasta llegar al tomo ocho. No se debe esto a que el argumento en sí sea espectacular. Ameno, ciertamente, pero no se trata de algo genial en lo que a narrativa se refiere. Lo que impacta del manga en cuestión son ciertos detalles particulares, así como filosofía y recursos poéticos empleados, además del excelente dibujo que nos transporta a otro lugar y otra época. ¿Existente o imaginada? Realmente no importa.


El argumento, como les decía, resulta bastante sencillo. 'Mushi', en japonés, significa 'insecto', 'bicho',... o al menos alude a esta idea, siendo esto lo más cercano que en castellano tenemos. Sin embargo, no sería adecuado ni exacto pensar que el concepto de 'mushi' común es adecuado para interpretar los 'insectos' que aparecen en este cómic. Hablamos de unos seres inexistentes, fantásticos, etéreos, una suerte de criaturas al margen de animales y plantas que tanto favorecen como desfavorecen a los seres humanos. Generalmente tanto ellos como sus acciones se escapan al conocimiento y entendimiento de las personas. ¿Ciencia ficción? No, la impresión general en el lector es muy diferente. Los 'mushi' no adquieren una categoría al estilo de los 'aliens', sino al del animal mitológico o a aquel que surge de un sortilegio. Existe más mística y abstracción que ficción pura o terror en Mushishi.

Por tanto, y echa la aclaración lingüística, el manga se centra en las aventuras de Ginko, un maestro de insectos, o 'mushishi'. Se trata de un sujeto que recorre el Japón rural de principios del siglo XX, visto desde una óptica naturalista, espiritual y quizá idealizada, estudiando a los mushi y solucionando los diversos problemas que estos causan, cuando es preciso. Las historias independientes -cada tomo se compone de varias de ellas unidas por un hilo conductor- se erigen como pequeñas obras artísticas, que conjugan a la perfección una serie de ingredientes para convertirse en suculento plato.

No es necesario ser un gran aficionado al manga para disfrutarlas, ni tan siquiera tener el más mínimo conocimiento de esta clase de cómics. Les animo, con toda sinceridad, a echar un vistazo a este concreto manga, en especial a algunos fragmentos en particular. Estoy convencida de que no les decepcionará.

A través de las páginas de Mushishi, el lector se asoma a un mundo muy diferente del suyo, en el que la realidad se da la mano con la más pura y hermosa ficción, en una simbiosis cuanto menos impresionante. De este modo, con un pie en el reino de lo imaginado y con otro en la realidad, puede uno aventurarse en este fascinante cómic. Bello en lo que a lo puramente artístico se refiere, a veces extraordinariamente imaginativo, siempre muy humano. Extraordinariamente humano; las personas, sus sentimientos, sus imperfectas acciones en un círculo de perfectos acontecimientos son tema recurrente.

Para no dejar incompleto este artículo, comentaré que existe una versión en anime -es decir, una versión animada, en serie- del manga en cuestión. Con muy semejante estructura al cómic, aunque omitiendo algunas partes, se estructura en veintiséis capítulos. Pueden encontrarse con facilidad, subtitulados en español. Además, existe una película live action, una versión realizada con actores de carne y hueso. Una parte de la banda sonora del anime, la que se corresponde con el inicio/introducción (es decir, el opening, en oposición al ending) es bastante conocido y resulta muy hermoso.

(I) Imagen de un Artbook en torno a Mushishi.

miércoles 4 de noviembre de 2009

La isla bajo el mar

Alguna vez he mencionado ya en este blog lo mucho que me gusta la literatura de Isabel Allende, escritora a la que conocí por una serie de publicaciones juveniles que leí hace ya años, tales como La ciudad de las bestias o El bosque de los pigmeos. Posteriormente tuve ocasión de devorar el resto de su bibliografía, dejándome esta realmente satisfecha.

No les sorprenderá, entonces, que en cuanto me sugirieron la lectura de su última novela, La isla bajo el mar, no necesité una repetición de la idea para llevarla a su consecución. El libro resultó para mí, cuanto menos, efímero, ya que en efecto lo leí demasiado rápido. Y es que Allende tiene un estilo ameno, que hace avanzar al lector por el sendero de sus páginas sin que éste se dé cuenta, tan fascinado como está con aquello que cuenta y con el modo en el que lo cuenta.


Si tuviese que poner un calificativo a La isla bajo el mar, no la llamaría novela histórica aún pese a que resulta indiscutible el hecho de que refleje un período y unos acontecimientos en la América de la época de la Revolución Francesa que, más o menos exactamente, tuvieron lugar. Lo que trasciende las novelas de Allende, lo que llega al lector y se impone con fuerza en sus páginas, no son los acontecimientos. Son los personajes, las personas, tan extraordinariamente humanos, que pueblan sus páginas. Un libro para emocionarse y sentir, no tanto para meditar acerca de cuestiones profundas.

Utilizadas en la campaña promocional, las palabras que componen el prólogo son ciertamente hermosas, literarias, sentidas, ricas y evocadoras. Dejo un pequeño fragmento:

"Golpeo el suelo con plantas de los pies y la vida me sube por las piernas, me recorre el esqueleto, se apodera de mí, me quita la desazón y me endulza la memoria. El mundo se estremece. El ritmo nace en la isla bajo el mar, sacude la tierra, me atraviesa como un relámpago y se va al cielo llevándose mis pesares".

jueves 15 de octubre de 2009

A un poeta muerto

Pretendía dedicar hoy el blog a la biografía de Oscar Wilde, como parte de esta serie de artículos que en estas semanas me he propuesto publicar sobre el célebre autor irlandés. Sin embargo, y con objeto de no convertir el blog en algo demasiado monotemático, intercalaré, además de la anterior publicación que hacía referencia a un célebre fragmento de Castelao, esta elegía a Lorca, de Luis Cernuda.


El estilo de Cernuda, uno de los grandes destacados de la Generación de 27, siempre me ha impresionado, con sus omnipresentes temas, tales como el amor o la soledad. Conocí su obra con Donde habite el olvido, ese libro publicado allá por mediados de la década de los años 30 y cuyo toque neorromántico siempre me ha fascinado. Hoy les dejo esta Elegía a un poeta muerto, una de mis favoritas junto a la que Miguel Hernández dedicó a Ramón Sijé. Resulta especialmente hermoso el tono de los versos, el sentimiento que transmiten ante la prematura muerte del joven Lorca, que se convierte en el héroe del poema, aunque injustamente muerto, nunca olvidado, y eterno en el recuerdo y en el arte.

Esta elegía, de poeta a poeta, de grande de la literatura a grande de la literatura, de ser humano a ser humano en ese imponente lenguaje que es el de las palabras que danzan sobre el papel y expresan mil pensamientos y emociones. Un poema para leer, releer y recordar. Un poema para reflexionar y deleitarse. Un poema, sin duda, imprescindible.

Dejo algunos extractos, además de un enlace al poema completo.

"Triste sino nacer
con algún don ilustre
aquí, donde los hombres
en su miseria sólo saben
el insulto, la mofa, el recelo profundo
ante aquel que ilumina las palabras opacas
por el oculto fuego originario.
La sal de nuestro mundo eras,
vivo estabas como un rayo de sol,
y ya es tan sólo tu recuerdo
quien yerra y pasa, acariciando
el muro de los cuerpos
con el dejo de las adormideras
que nuestros predecesores ingirieron
a orillas del olvido.
Si tu ángel acude a la memoria,
sombras son estos hombres
que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
la muerte se diría
más viva que la vida
porque tú estás con ella,
pasado el arco de tu vasto imperio,
poblándola de pájaros y hojas
con tu gracia y tu juventud incomparables".

"Para el poeta la muerte es la victoria;
un viento demoníaco le impulsa por la vida,
y si una fuerza ciega
sin comprensión de amor
transforma por un crimen
a ti, cantor, en héroe,
contempla en cambio, hermano,
cómo entre la tristeza y el desdén
un poder más magnánimo permite a tus amigos
en un rincón pudrirse libremente.
Tenga tu sombra paz,
busque otros valles,
un río donde del viento
se lleve los sonidos entre juncos
y lirios y el encanto
tan viejo de las aguas elocuentes,
en donde el eco como la gloria humana ruede,
como ella de remoto,
ajeno como ella y tan estéril.
Halle tu gran afán enajenado
el puro amor de un dios adolescente
entre el verdor de las rosas eternas;
porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte".

Luis Cernuda no fue el único en dedicar una elegía al fallecido Lorca, sino que también Rafael Alberti, otro poeta de la Generación del 27, escribió un bellísimo poema: A un poeta que no tuvo su muerte.

jueves 1 de octubre de 2009

Cruceiros

Cuando los turistas visitan Galicia, se llevan en la memoria un sinnúmero de rasgos más o menos típicos de este lugar y cultura, desde la gastronomía hasta el verdor de los montes, incluyendo las hermosas costas o las distintas fiestas. Añadamos algunos monumentos, así como las costumbres típicas de cada pueblo, la música y el baile popular, además de una pequeña semblanza de la propia lengua, el gallego. Dentro de todo esto, hay algo que a mí, como gallega, siempre me ha llamado la atención y gustado bastante. Se trata de los cruceiros, una clase de monumento cuyo nombre indica ya claramente su morfología. Está compuesto por una cruz de piedra, a menudo adornada con escenas religiosas. Aparecen en encrucijadas, zonas dedicadas al culto, etc.


Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, un muy famoso escritor gallego, redactó un texto sumamente hermoso, que pertenece a su obra Cousas.

"Onde hai un cruceiro houbo sempre un pecado, e cada cruceiro é unha oración de pedra que fixo baixar un perdón do Ceo, polo arrepentimento de quen o pagou e polo gran sentimento de quen o fixo.

¿Tendes reparado nos nosos cruceiros aldeáns? Pois reparade.

A Virxe das Angustias, enclavada no reverso de moitas cruces de pedra, non é a Piedá dos escultores; é a Piedade crea da polos canteiros.

Os nosos canteiros, deixándose levar polo sentimento, non podían maxinar un home no colo da nai.

Para os artistas canteiros Xesucristo sempre é pequeno, sempre é o Neno, porque é o Fillo, e os fillos sempre somos pequenos nos colos das nosas nais.

Reparade nos cruceiros e descubriredes moitos tesouros."

Aunque no soy amiga de las traducciones y prefiero leer los textos en su lengua original siempre y cuando me sea posible, veo importante colocar el fragmento también en castellano, aunque a mi parecer se entiende bastante bien en gallego. De todos modos, aquí lo tienen; no me negarán que, como ocurre a menudo con las traducciones, parte de la esencia, de la magia de las palabras, se pierde.

"Donde hay un cruceiro hubo siempre un pecado y cada cruceiro es una oración de piedra que hizo bajar un perdón del Cielo, por el arrepentimiento de quien lo pagó y por el sentimiento de quien lo hizo.

¿Os habéis fijado en los cruceiros, aldeanos? Pues fijaos.

La Virgen de las Angustias, enclavada en el reverso de abundantes cruces, no es la Piedad de muchos escultores; es la Piedad creada por los canteros.

Nuestros canteros, dejándose llevar por el sentimiento, no podían imaginar un niño en el regazo de su madre.

Para los artistas canteros Jesucristo siempre es pequeño, siempre es Niño, porque él es el Hijo, y los hijos siempre estamos en el regazo de nuestras madres.

Fijaos en los cruceiros y descubriréis muchos tesoros".

(I) Cruceiro situado cerca de la catedral de Lugo.

(II) Imagen que acompaña a este texto original en el original, por el autor.

lunes 28 de septiembre de 2009

La Balada de la Cárcel de Reading

Tras dos artículos que nada tenían que ver con el tema, vuelvo a mi empeño de tratar la figura de Oscar Wilde desde distintos ámbitos. Continúo, pues, con la obligada referencia a su obra poética, sabiendo muy bien que todavía resulta imprescindible un artículo de tema biográfico, así como al menos unos cuantos posts dedicados al teatro, al ensayo, a sus cartas y a su única y en su momento polémica novela El retrato de Dorian Gray. Tiempo al tiempo. Por lo de ahora, ocuparé este post en la referencia a los impresionantes versos de la Balada de la Cárcel de Reading.

A la hora de leer este texto, debemos tener siempre en cuenta que el Wilde que lo escribe ya no es el mismo que redactó sus anetriores obras. Los dos años pasados en prisión, realizando trabajos forzados y soportando unas condiciones de salubridad más que cuestionables, le marcaron de forma determinante. Unidos al escarnio que sufrió por parte de la puritana sociedad en la que vivía, provocaron un sustancial cambio psicológico en él, dejaron una huella indeleble y dolorosa, también en un plano físico. Apenas dos años después fallecería; la causa de esta muerte no está del todo clara, aunque se barajan enfermedades como pulmonía o meningitis, ésta última citada más frecuentemente.


La Balada de la Cárcel de Reading es una joya poética, publicada en su día bajo pseudónimo desde Francia. Por momento se aprecia un tono narrativo, de contador de historias. Son versos a menudo desgarradores por las situaciones que reflejan, por esa desesperación y ese dolor del preso confinado, pero al mismo tiempo hermosos, con todo el encanto lírico de la poesía de Wilde, subliminada en esta obra. Rica en metáforas y símbolos, todavía por momentos plagada de esteticistas detalles, ornada con hermosa adjetivación, aunque diferente a las obras anteriores.

Inicialmente había pensado en copiar algún fragmento considerable de esta Balada, pero después tuve a bien seleccionar algunas estrofas que me llamasen especialmente la atención. La primera de ellas, a modo de dato anecdótico, fueron los primeros versos (son quizá los más célebres) que leí de este poema.

"Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama.
Que todos oigan esto:
unos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora;
el cobarde lo hace con un beso,
con la espada el valiente".

"Y toda la aflicción lo conmoviera tanto
que soltó un grito amargo;
y los locos pesares, los sudores sangrientos
nadie los conocía como yo:
quien vive más de una vida
muere más de una muerte".

"Pero ni a la nívea rosa blanca ni a la roja
es permitido florecer en el aire de la prisión;
pedazos de loza, guijarros, pedernal
es lo que aquí nos dan:
pues sabido es que las flores pueden restañar
del desaliento al común de las gentes.

Por eso, jamás la rosa roja ni la blanca
caerá pétalo a pétalo
en ese barro, esa arena
junto al horrible muro de la cárcel,
para decir a quienes dan pesadamente vuelta por el patio
que el Hijo de Dios murió por todos".

Como complemento a esta obra, recomiendo la lectura de las os cartas de Wilde redactadas en esta época acerca de su experiencia en la cárcel, sugiriendo una serie de mejoras y preocupándose por distintos colectivos. En mi próximo post acerca de Wilde (no descarto la idea de redactar alguno sobre otro tema antes de éste) trataré los aspectos biográficos, y su relación con la obra.

jueves 17 de septiembre de 2009

Nessum Dorma

En algunas entradas anteriores, me referí ya a la relación que la música tiene con el arte poético, poniendo como ejemplo algunas obras barrocas o el premio O Fortuna del maravilloso Carl Orff. Hoy deseo dedicar el artículo a una de las arias para tenor más famosas de la historia, que han interpretado maestros como Pavarotti o Andrea Bocelli.


Se trata del Nessun Dorma, título que significa Que nadie duerma. Aparece en Turandot, la ópera de Puccini estrenada en 1926, concretamente en el acto tercero. A mi juicio, junto a un fragmento del acto segundo, la mejor parte de la ópera en cuestión. El argumento de la obra se basa en leyendas y narraciones ya existentes. De hecho, como anécdota, puedo contarle que cuando contaba unos seis años me regalaron un libro llamado Cuentos del mundo, donde aparece -en versión algo suavizada- la historia de la princesa Turandot.

La protagonista de esta historia es una princesa china muy hermosa, pero al tiempo fría y cruel. Multitud de hombres, la mayor parte de ellos de noble origen, se presentan en palacio para pedir su mano en matrimonio, pero ella impone una condición a quien desee convertirse en su esposo. Exige a cada uno de estos pretendientes que responda a tres complejos enigmas, castigando con la muerte a quien ose desafiarla sin lograr vencerla. La llegada de un nuevo aspirante, un misterioso príncipe extranjero, complica las cosas hasta dar un radical giro al argumento y al comportamiento de la princesa.

A continuación, centrándome ya en el aria que da título a esta entrada, he de incluir la letra traducidad al castellano:

¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Mas, mi misterio está encerrado en mí,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no.
Sobre tu boca lo diré
(Puccini: Sólo cuando la luz brille)
Cuando la luz brille
(Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo dire!)
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!

Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

¡Disípate, oh noche! ¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!

Y, para concluir, mis dos versiones favoritas, la de Pavarotti y la de Andrea Bocelli:



domingo 13 de septiembre de 2009

Poetas en la Blogosfera

Dentro del mundo de los blogs, indudablemente se pueden hallar bitácoras sumamente diferentes, desde el diario personal hasta el blog temático, explorando un sinnúmero de temas y de materias. Una excelente herramienta, sin duda, para aprender, compartir y conocer otras realidades.

Dados mis intereses, suelo leer principalmente blogs vinculados con el mundo clásico, como bien queda reflejado en las listas de bitácoras. Sin embargo, también disfruto con otra clase de escritos, de los cuales debo destacar los blogs de literatura e historia, así como aquellos de poesías y relatos. Esta clase de manifestaciones artísticas me fascinan.

Me parece, además, que son una buena muestra de lo útil que resulta a menudo la Blogosfera. Es fantástico que estas personas puedan mostrar su creatividad, su extraordinaria habilidad para jugar con las palabras, a todo internauta que se decida a visitar el blog. La filosofía de compartir saberes y sentires es una de las más hermosas dentro de este mundo.


Sería completamente imposible llevar a cabo una relación de esta clase de blogs, de manera que me limitaré a citar. Aquel que, sin duda, debe tener un lugar en este artículo. Ignoro si es el mejor, el más interesante, ya que la razón de que lo publique tiene un tinte más personal, y es lo mucho que me gustan e inspiran estos poemas. Es el excelente Devuelvo al mar las voces de tu nombre, una bitácora que conocí casualmente a través de un blog de clásicas y que desde entonces me fascina.

Aunque ya no vinculado con el tema de la creación literaria, tenemos también la Antología Poética Multimedia, una gran recopilación de grandes poemas en un blog. Útil y bella. Lo cierto es que me pasaría horas leyendo los diferentes posts y recordando clásicos.

Para terminar, dejo, como es muy habitual en este blog, unos versos. En este caso, acorde con la temática del artículo, serán versos escritos por algún poeta blogger, cuya mención aquí está destinada tanto a reconocerlos como a potenciar esta clase de bitácoras. Me encanta la sonoridad de la palabra poeta en ellos, extraídos de Show me the letters:

Poeta, poeta, yerto.
Poeta, poeta, ya muerto.
Poeta, poeta, y risueño.
Poeta, poeta, en sueños.