miércoles 3 de febrero de 2010

Para hacer un poema dadaísta

Con toda posibilidad habrán oído hablar del célebre Tristán Tzara, ese gran motor ideológico y hoy día símbolo del movimiento dadaísta. Con franqueza, las corrientes integradas en estas Vanguardias de principios del siglo XX nunca han sido mis tendencias favoritas, pero el dadaísmo siempre ha tenido algo de fascinante, algo de atractivo, algo de distinto para mí. Un movimiento que, si bien no exactamente anti-arte, sí desafiaba toda convención establecida, toda norma o parámetro creativo, abriendo puertas y horizontes a nuevas maneras de creer. Poseedora de originalidad, ruptura y una cierta dosis de controversia, esta corriente tuvo su eco en los medios del momento.


Como ocurre con otros movimientos vanguardistas, existe un manifiesto en el que se exponen las bases y fundamentos de la corriente en cuestión, aquellos puntos que se defienden como novedosos y certeros. El Manifiesto Dada fue el primer manifiesto dentro de esta corriente. Publicado en 1918 en la revista Dada (sede en Zurich, lugar de aparición del movimiento en cuestión), es un texto fundamental a la hora de asomarse a esta corriente creativa cuya comprensión es a menudo compleja.

Hoy les dejo, en lugar de dicho manifiesto, un texto mucho más breve de Tristán Tzara, que se ha convertido sin duda en símbolo y axioma del Dadaísmo.

Para hacer un poema dadaísta

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que desea
darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte enseguida con cuidado cada una de las palabras que
forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agite suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y será usted un escritor infinitamente original y de una
sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

martes 19 de enero de 2010

Sobre el lenguaje

El artículo de hoy no tendrá como tema una obra concreta, ni un autor, ni un estilo literario, ni siquiera una época en concreto. En realidad, podría contextualizarse no sólo en el mundo más ligado a la lengua, sino que también tiene un trasfondo de filosofía e ideales más que interesante. Se trata de una serie de fragmentos del filme Wittgenstein, de Derek Jarman. Preciso es destacar que Jarman es un interesante director del siglo XX con una producción muy particular y a menudo merecedora de que se revisualice y escriba sobre ella. Así mismo, Wittgenstein, interesante filósofo de comienzos del siglo XX con su único libro publicado en vida, Tractatus logicus-philosophicus, resulta una figura igualmente fascinante, especialmente en su vertiente de filósofo-lingüista. Independientemente de la discusión u opinión acerca de sus argumentos -que él mismo discutió en obras publicadas póstumamente-, debe tener su lugar en una bitácora como ésta. Por supuesto, de la mano de esta interesante creación de Jarman.



lunes 11 de enero de 2010

Rosa roja y una mendiga

Para abrir el apetito de nuevos poemas este año que apenas estamos comenzando, le dejo unos versos de Hilde Doolittle, una escritora estadounidense bastante poco conocida y a la que yo descubrí por pura casualidad. Seguidora de uno de los creadores del imaginismo, sus versos sugieren, sumergen, abstraen y llevan de la mano. De todas formas, no publicó a lo largo de su vida tan sólo fragmentos poéticos, sino que a estos es preciso añadir algunos textos en prosa, la mayor parte narrativos.

Santa Ana es la última puerta (Magie,
Cibeles, alguna vez la llamaron,
Gran Madre),

¿y dónde estamos hoy?
en verdad se da prisa, el fervor,
el pisoteo del exuberante césped,

el enredo de los pies desnudos,
el bramido de la última y desesperada carga,
el no-hay-escape, la magia,

el temblor, el terremoto,
nada, nada, nada más,
nada más allá, la escama del pino

que dejamos ardiendo sin fuego en el plato llano,
está encendida, es un incendio,
no antes, no luego- ¿escapar?

¿quién puede escapar a la vida, la fiebre,
la oscuridad del abismo?
perdida, perdida, perdida,

el último desesperado no-hay-escape,
la rosa más roja,
la ley inalterable...

[Rosa roja y una mendiga, 7,
de su libro Definición Hermética]

domingo 10 de enero de 2010

Were the world mine, reinterpretando a Shakespeare

No es la primera vez que publico en uno de mis blogs una referencia a estas interpretaciones y reinterpretaciones de obras anteriores, con la consecuente apertura de nuevos e imaginativos horizontes. Viendo el arte como un proceso de evolución, como un avance, no es difícil apreciar esta creación sobre creación, este beber de fuentes anteriores, no por ello incurriendo en desagradable plagio. Les remito, por tanto, a un artículo de mi blog sobre cultura romana en que hago referencia a una obra de Shakespeare, Titus Andronicus.

Y es de Shakespeare de quien escribiré también hoy, mas esta vez tomando como protagonista Sueño de una noche de verano, comedia que ha hecho las delicias de generaciones y generaciones, y cuyo argumento es hasta un cierto punto de dominio y conocimiento público. Son muy numerosas las versiones, interpretaciones y reinterpretaciones, tanto en materia de pintura, como de cine o de literatura. Es, desde luego, un tema y argumento prolífico en cuanto a artística descendencia.

Además de unas cuantas adaptaciones en materia de cómics sumamente interesantes, existen algunas versiones fílmicas que interpretan con fiabilidad el texto clásico, aún pese a que no suelen reproducir al pie de la letra diálogos y situaciones originales por la imposibilidad de adaptar semejante obra a la gran pantalla sin que pierda su esencia y siendo, además, atractiva para el gran público. Ejemplos de ello son las versiones del año 1935, 1955 o 1996.

Sin embargo, la reinterpretación que protagoniza este artículo no se queda en una mera adaptación, sino que se trata, efectivamente, de una reinterpretación, como en su día lo fue la de Woody Allen. Evidentemente, nadie pretende realizar una arriesgada comparación entre el famoso cineasta y el director del filme que les presento, por lo que trataré de no entrar en juicios de valor ni comparativas inútiles por no coincidir ambas películas ni en tono ni en ambición.

Were the world mine se encuadra dentro del género del musical, el cine alternativo, la tragicomedia con toques románticos y el cine queer, aunque bastante alejado de su esencia original. El interés, desde un punto de vista cultural, no reside tan sólo en el modo que su director y guionista, Tom Gustafson, crea una cinta fresca, que combina adecuadamente momentos musicales y de diálogo, con una escenografía interesante y una estética por momentos indie igualmente atractiva. El argumento -fantasioso, tópico de no ser por los extraños detalles y giros que lo hacen sorpresivo- juega con motivos shakesperianos de la obra del escritor inglés, creando algo completamente diferente, tanto en forma como en tono, pero al mismo tiempo con un profundo sedimento de Sueño de una noche de verano.

Para los amantes de la obra, y de la literatura en general, resultará especialmente interesante el modo en que se han intertexualizado fragmentos literales de Shakespeare en el filme, a modo de canción, a modo de recital, o a modo de palabras que surgen de forma pretendidamente natural, sin romper la armonía general del guión. La banda sonora resulta, en ese sentido, especialmente interesante. A esto sería importante añadir la atemporalidad de algunos temas -como ocurre casi siempre en la literatura- y, por supuesto, los mensajes un tanto planos, pero que merecen un análisis, de la película. Filme interesante desde distintos frentes: el literario, por obvias razones; el puramente artístico, por el claro tono de reflexión y, dejando al margen los interesantes rasgos cinematográficos y el análisis social, no podemos olvidar que la película tiene su trasfondo en contra de la homofobia, aunque no sea un filme especialmente reivindicativo.


Evidentemente, no todo son alabanzas para el filme que, como ya mencioné, es un tanto plano en cuanto a mensaje y argumentalmente sencillo, con personajes un tanto simples, únicamente en ese sentido nada demasiado diferente de una clásica comedia americana reescrita en clave gay. Cumple, aún así, su ambición de reinterpretar, crear a partir de lo existente y, por supuesto, generar algo muy diferente de lo anterior, por lo que no sería positivo realizar un intento de aproximarse al filme tratando de encontrarnos una literal versión de Shakespeare, cuando su director ha producido algo radicalmente distinto, pero con giros y guiños que devuelven la obra a su esencia. Y es que, sin duda, Shakespeare es eterno. Poco importa si en la representación de un espectáculo teatral completamente fiel a la obra original o en el estreno de Were the World mine en un Festival de Cine LGBT como fue el de Madrid hace un año y medio.

Para concluir, un fragmento de la película de tipo musical, que se corresponde de manera casi literal con el final del tercer acto de la obra de Shakespeare. Y, sin embargo, el guionista da un giro diferente a la obra, situando por un lado el fragmento en el momento y contexto original -o recreación del mismo- pero, al tiempo otorgándole un par de significados más dentro del propio argumento de su filme.

jueves 24 de diciembre de 2009

Felicitando las Fiestas con literatura

En estos días tan señalados, es imposible no escribir una entrada, al menos en uno de mis tres blogs, con objeto de felicitar estas Fiestas y desear un muy feliz Año Nuevo a todos mis lectores. No soy dada a 'alterar' de esta manera la habitual temática de mis bitácoras, pero en este caso me parece sencillamente imprescindible.

De todas maneras, como se trata de un blog de literatura, y aprovechando que en pleno 24 de diciembre a una le entra una extraña y pasajera fiebre digna de los Magos, me gustaría dejarles también mi obsequio navideño. Se trata, como posiblemente habrán adivinado, de algo relacionado con el mundo de los libros.


Sería una buena idea -y, de hecho, la he valorado- ofrecerles un pequeño catálogo de las a mí juicio mejores obras publicadas en estas fechas, para que ustedes se decidan a regalar algunas, pero como mi subjetividad no conoce límites, prefiero recomendarles una relación de textos vinculados con el mundo de la Navidad, todos ellos pertenecientes a grandes autores.

Por supuesto, resultaría casi criminal obviar el Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Una obra para pequeños y mayores, adaptada innumerables veces al cine, en grandes versiones como la de Disney que personas de varias generaciones han disfrutado o el reciente filme al respecto para el cual prestó Jim Carrey su rostro. Todo un clásico de argumento ciertamente redondo, con un sinnúmero de mensajes. Le acompañan otros relatos de tema navideño, dentro de Canción de Navidad.

Hans Christian Andersen es otro de esos grandes autores con los que, en mayor o menor medida, todos hemos crecido o vivido una etapa de nuestra infancia. Muchos de sus relatos se han convertido ya en clásicos dentro de la literatura popular. La vendedora de fósforos es un excelente cuento que pueden ustedes leer -o narrar- a su hijos, sobrinos, nietos y ese largo etcétera de pequeños familiares. Se deduce con facilidad un hermoso y sencillo mensaje. No se olviden, dentro de la obra de este autor, de su otro relato, El abeto. Para los más pequeños no se olviden, igualmente, de Enid Blyton.

Grandes literatos como Emilia Pardo Bazán o Fiodor Dostovesky redactaron también hermosos cuentos navideños que debo recomendarles: Cuentos de Navidad y Reyes y El árbol de Navidad, respectivamente. Tolkien, con Las cartas de Papá Noel o Michael Ende, con El ponche mágico, igualmente inolvidables, autores eternos dentro del mundo de la literatura.

¿Les apetece saber un poco más? ¿Quizá encontrar algún relato navideño que narrar? ¿O una novela que haga pensar? ¿O, y esto también es posible, descubrir qué escribieron acerca de este tema grandes de la literatura como Azorín? No puedo menos que recomendarles una visita a este enlace.

sábado 19 de diciembre de 2009

Homenaje a la Generación del 27

Se cumplían cerca de 80 años el pasado día 16 de un importante acontecimiento para la historia de la cultura literaria en general, de la cultura literaria española en particular. Como en este blog parece que últimamente imperan las efemérides, ¡qué menos que incluir también ésta!



Con acontecimiento relevante me refiero a aquel considerado como ineludible parte fundacional en la Generación del 27, un homenaje al genial Góngora en el Ateneo de Sevilla. En este período encontramos poetas conocidísimos y decididamente clave. Rafael Alberti, García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Pedro Salinas... versos que han sido y son célebres, y que posiblemente permanecerán en nuestra memoria durante siglos y siglos. Esperemos que así sea, que les ocurra aquello que Ovidio soñaba al final de sus Metamorfosis y afirmaba de la siguiente forma:

"Y he concluido ya una obra que ni de Júpiter la ira ni los fuegos,
ni el hierro ni la devoradora vejez pudiera abolir.
Cuando quiera aquel día que en nada sino en el cuerpo este
jurisdicción tiene, acabe el espacio de mi incierta edad.
Con la mejor parte de mí sobre los altos astros,
perenne, iré, y mi nombre será indeleble.
[...]
Con la boca del pueblo se me leerá y a través de todos los siglos en la fama,
si algo tienen de verdadero los presagios de los poetas, viviré".

[Metamorfosis, XV]

Así pues, en días como estos, rememoremos a los grandes poetas y que no se quede esto tan sólo en una referencia, sino que espero les anime a buscar, a leer, a disfrutar, a reflexionar, a sentir, a descubrir este mundo inefable que es el de la poesía, ese encuentro entre lo real y lo imaginado, quizá entre lo humano y lo divino.


Decía el mismo Luis Cernuda en su impresionante elegía a Lorca, otro de los grandes:

"Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte"

Me sumo yo también, como tantos otros bloggers, a la iniciativa promovida en el blog Re(paso) de lengua. Sin embargo, además de elegir un poema concreto, incluiré al final enlaces a todas las entradas de este blog en las que se han mencionado poetas y poemas de esta Generación del 27.

Soneto gongorino

Este pichón del Turia que te mando,
de dulces ojos y de blanca pluma,
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.

Su cándida virtud, su cuello blando,
en limo doble de caliente espuma,
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.

Pasa la mano sobre su blancura
y verás qué nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.

Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscuro,
llora sin verte su melancolía.

[Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca]

Si desean empaparse de poesía...

Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca.
Grito a Roma, Federico García Lorca.
Chove en Santiago, Federico García Lorca.
Herido de amor, Federico García Lorca.
Yo fui, Luis Cernuda.
Menos tu vientre, Miguel Hernández.
Elegía a Ramón Sijé, Miguel Hernández.
El niño yuntero, Miguel Hernández.
Nanas de la cebolla, Miguel Hernández.

Dada la pasión de esta blogger por la obra de estos autores, no descarten próximas referencias y artículos sobre el tema.

¿Deseos de saber más? Les recomiendo, para acabar, una visita a este excelente website sobre la Generación del 27.

jueves 10 de diciembre de 2009

Disculpe el señor

¿Qué nos dice la fecha que es posible leer sobre el título de esta entrada? 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. No es frecuente que yo reseñe una puntual efemérides en estos blogs, pero en este caso me parece sencillamente ineludible hacer la obligada mención.

Podemos dedicar, es cierto, unos instantes a congratularnos por la existencia de esta Declaración o por el esfuerzo puesto en aplicarla y cumplirla, pero nada estaríamos haciendo, realmente, si nuestra reflexión no estuviese orientada hacia otro lado, hacia ese mundo que a menudo nos sentimos tentados de creer lejano al nuestro en el cual estos Derechos son sólo un papel que muchos no conocen, más no saben leer e incluso más no cumplen ni exigen sean cumplidos.

¿Cómo no mirar si basta abrir encender la televisión, abrir el periódico, conectar la radio o entrar en cualquiera de los geniales diarios online, sean de profesionales o de los que se han sumado al fenómeno del periodismo ciudadano? Se habla -se escribe, y no olvidemos que Verba volat, scripta manet- de pobreza, de sostenibilidad, de explotación, de hambrunas, de guerras, de abusos, de extorsiones, de discriminación, de segregación religiosa, de homofobia, de xenofobia, de violencia de género, de fundamentalismos varios, de injusta repartición de la riqueza,...

Y, al hilo de pobreza y de repartición injusta de la riqueza, les dejo una canción sublime de Serrat. Ya he citado en numerosas ocasiones a este cantautor, en diferentes artículos de la bitácora, por lo que supongo ya conocen el modo en que me apasionan sus canciones. Ésta, en concreto, cumple su objetivo: mueve a la reflexión.