domingo, 26 de octubre de 2008

Sonetos del amor oscuro

¡Lo que son las bibliotecas! Visitando el otro día una de mis favoritas, me encontré con un volumen en el que se recogía parte de la poesía de uno de mis autores preferidos, Federico García Lorca. Casi no necesito mencionar el hecho de que me faltó tiempo para llevármelo a casa y sumergirme de nuevo en la gozosa belleza de los poemas de este autor.

Por ello, después de unas cuantas horas disfrutando de esta hermosura literaria, me decido a compartir con los lectores de esta bitácora tan maravilloso (re) descubrimiento. Para empezar, debo comentar que Federico García Lorca es un escritor español muy conocido; me atrevería a decir que uno de los más famosos del siglo pasado, tanto por la indudable calidad de sus escritos, como por lo trágico de su muerte y el momento en el que ésta tuvo lugar. Nacido en 1898 en Granada, trabó amistad con grandes figuras como Salvador Dalí, Luis Buñuel o Rafel Alberdi en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Viajó y residió durante un tiempo en países de Morteamérica y Sudamérica (Estados Unidos -concretamente Nueva York- o Cuba). En agosto del año 1936 fue fusilado, convirtiéndose en una de las víctimas de la Guerra Civil.

Me refiero hoy a un conjunto de poemas de Lorca, los Sonetos del amor oscuro, que me parecen de una hermosura sublime y que, aunque no son tan conocidos como el Romancero gitano o Poeta en Nueva York, merecen que se hable, se escriba y se medite acerca de ellos. Lorca vierte en estos once sonetos sus sentimientos con envidiable maestría, pero es tan amargo y hermoso, tan intenso y arrebatador este amor al que canta, que pocos lectores podrán permanecer indiferentes. No llegaron a publicarse en vida del autor, sino que salieron a la luz -si con luz se puede hablar de la primera y reducida tirada editorial- bastantes años después. Mucho se ha elucubrado acerca de estas bellas poesías; por ejemplo, sobre el calificativo de "oscuro" o la ambigüedad de los versos. En general, se relaciona "oscuro" con motivos literarios ya existentes (la noche oscura, por ejemplo) y, en cuanto a la ambigüedad de los poemas, se considera que puede tratarse de un amor de tipo homófilo.

He estado tentada de copiar aquí los once sonetos, pero me ha parecido excesivo, así que les dejo los tres que más me han gustado.

Soneto de la dulce queja

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas, y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío.

No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi Otoño enajenado.

El amor duerme en el pecho del poeta

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
Oye mi sangre rota en los violines.
¡Mira que nos acechan todavía!

Llagas de amor

Esta luz, este fuego que devora.
Este paisaje gris que me rodea.
Este dolor por una sola idea.
Esta angustia de cielo, mundo y hora.

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea.
Este peso del mar que me golpea.
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnalda de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia
entre las ruinas de mi pecho hundido.

Y aunque busco la cumbre de prudencia
me da tu corazón valle tendido
con cicuta y pasión de amarga ciencia.

Un par de cuestiones:
En este enlace pueden leer los Sonetos del amor oscuro completos.
Amancio Prada tiene una hermosa versión musical de estos poemas, editada en un CD hace ya años pero que, según creo, no es complicada de conseguir.

2 comentarios:

El llano Galvín dijo...

No soy un gran lector de poesía, pero debo reconocer que Lorca es increíble, y la selección que has hecho realmente buena. Yo, sin lugar a dudas, me quedo con su teatro. Esas mujeres marcadas por la fatalidad, por la costumbre y el caciquismo español me parecen magníficas. Por suerte he podido ver algunas representaciones de sus obras teatrales y la conmoción que debieron suponer en su momento debió ser considerable.
Un saludo!!!

M@riel dijo...

El teatro de Lorca es verdaderamente maravilloso, tanto leído como representado. Sin embargo, si yo tuviera que quedarme con una faceta del escritor, me quedaría con la poética. Esta elección es, por supuesto, personal, y se debe a mi gran amor por la lírica. Un saludo.