sábado, 15 de noviembre de 2008

Oda al aire

Retomando las referencias al autor Pablo Neruda del artículo anterior, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, desearía mostrarles hoy otro poema del escritor chileno, versos que siempre me han llamado la atención y que piden una serena reflexión.


Oda al aire

Andando en un camino
encontré al aire,
lo salude y le dije
con respeto
"Me alegro
de que por una vez
dejes tu transparencia
así hablaremos "
El incansable,
bailo, movió las hojas,
sacudió con su risa
el polvo de mis suelas,
y levanto toda
su azul arboladura,
su esqueleto de vidrio,
sus párpados de brisa
inmóvil como un mástil
se mantuvo escuchándome
yo le bese su capa
de rey del cielo
me envolví en su bandera
de seda celestial
y le dije:
monarca o camarada,
hilo, corola o ave,
no se quien eres, pero
una cosa te pido
no te vendas.
El agua se vendió
y de las cañerías
en el desierto
he visto terminarse
las gotas
y el mundo pobre, el pueblo
caminar con sed
tambaleando en la arena.
Vi la luz de la noche
racionada,
la gran luz en la casa
de los ricos.
Todo es aurora en los
nuevos jardines suspendidos
todo es oscuridad
en la terrible
sombra del callejón.
De allí la noche,
madre madrastra,
sale
con un puñal en medio
de sus ojos de búho,
y un grito, un crimen,
se levanta y apagan
tragados por la sombra.

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
cuidado!
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al rió,
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren,
tu eres lo único que tienen
por eso eres
transparente,
para que vean
lo que vendrá mañana,
por eso existes,
aire,
déjate respirar,
no te encadenes,
no te fíes de nadie
que venga en automóvil
a examinarte,
déjalos,
ríete de ellos,
vuélales el sombrero,
no aceptes sus proposiciones,
vamos juntos
bailando por el mundo,
derribando las flores
del manzano,
entrando en las ventanas,
silbando juntos,
silbando,
melodías
de ayer y de mañana,
ya vendrá un día
en que libertaremos
la luz y el agua
la tierra, el hombre,
y todo para todos
sera, como tu eres.
Por eso, ahora,
cuidado!
y ven conmigo,
nos queda mucho
que bailar y cantar,
vamos
a lo largo del mar,
a lo alto de los montes,
vamos
donde este floreciendo
la nueva primavera
y en un golpe de viento
y canto
repartamos las flores,
el aroma, los frutos
el aire
de mañana.

2 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Qué preciosidad de poema! Muchas gracias por compartir tu selección de textos, siempre hay cosas que descubrir y que aprender. Un abrazo!!

M@riel dijo...

Me alegro sinceramente de qe te haya agradado. A mi modo de ver, tan hermoso como devorar un buen libro es poder compartirlo con otras personas.
Un fuerte abrazo.