sábado, 29 de noviembre de 2008

¡Oh, Fortuna!

De la literatura lírica medieval conservamos actualmente poemas tanto de tipo religioso como profano, escritos en latín o en lenguas vernáculas. Muchos de ellos contaron con acompañamiento musical o se cantaron en lugar de recitarse.

A finales del siglo XIX se encontraron en territorio alemán un conjunto de poemas cuyo tema no era, al menos en su mayoría, religioso, pero que pudieron haber sido escritos por futuros frailes. Encontramos desde himnos a la idea de diosa Fortuna (aparecida en la Antigüedad pero que, como idea de Suerte ciega que ora eleva a una persona, ora la arroja de nuevo al abismo, es omnipresente en la Edad Media) o a los escarceos amorosos entre hombre y mujer.

A mediados del siglo XX, el célebre compositor alemán Carl Orff -autor además de un método de enseñanza musical para los niños- tomó veinticuatro de estos poemas, conocidos bajo el nombre genérico de Carmina Burana (Burana alude, aún latinizando el nombre del lugar, a la zona en la que se encontraron los manuscritos), y realizó con ellos una versión musical por la que actualmente es mundialmente conocido. Su fragmento más famoso es quizá, el poema en honor a Fortuna.

O Fortuna

O Fortuna,
velut Luna
statu variabilis,
semper crescis
aut decrescis;
vita detestabilis
nunc obdurat
et tunc curat
ludo mentis aciem,
egestatem,
potestatem
dissolvit ut glaciem.
Sors immanis
et inanis,
rota tu volubilis,
status malus,
vana salus
semper dissolubilis,
obumbrata
et velata
michi quoque niteris;
nunc per ludum
dorsum nudum
fero tui sceleris.
Sors salutis
et virtutis
michi nunc contraria,
est affectus
et defectus
semper in angaria.
Hac in hora
sine mora
corde pulsum tangite;
quod per sortem
sternit fortem,
mecum omnes plangite!

La traducción al castellano, por José García Illa:

¡Oh, Fortuna!

¡Oh, Fortuna,
como la luna,
de condición variable,
siempre creces
o decreces!
La detestable vida
primero embota
y después estimula,
como juego, la agudeza de la mente.
La pobreza y
el poder
los disuelve como al hielo.
Suerte cruel
e inútil,
tú eres una rueda voluble
de mala condición;
vana salud,
siempre disoluble,
cubierta de sombras
y velada
brillas también para mí;
ahora, por el juego
de tu maldad,
llevo la espalda desnuda.
La suerte de la salud
y de la virtud
ahora me es contraria;
los afectos
y las carencias
vienen siempre como cosa impuesta.
En esta hora,
sin demora,
impulsad los latidos del corazón,
el cual, por azar,
hace caer al fuerte;
¡lamentaos todos conmigo!

Por último, un vídeo en el que podemos escuchar la pieza en cuestión:

4 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Qué maravilla!! Hasta ahora no conocía el origen del Carmina Burana y me ha sorprendido mucho. A mí dentro del mundo medieval germano me gusta mucho Hildegarda de Bingen, aunque su temática sea totalmente religiosa. Un beso!!!

M@riel dijo...

Orff realizó, además, una versión escénica de algunos poemas de Catulo (Catulli Carmina), también muy interesante. La verdad es que el origen del "Carmina Burana" sorprende.
Un abrazo!

Alhana dijo...

Esta es la canción más famosa, y musicalmente hablando la más bonita, sin duda, pero (tengo la impresión de que ya hemos hablado de esto antes) me quedo con los poemitas de corte satírico como In taberna quando sumus, aunque sólo sea por la risa que me provocan al leerlos :)

M@riel dijo...

Hola, Alhana:

En efecto, esta composición apareció en su día en "Hijos de Marte", pero me parecía igualmente adecuada para este blog de literatura. Me encanta el "Carmina Burana" en conjunto.

Un abrazo.