jueves, 18 de diciembre de 2008

El valle de la inquietud

Para completar esta breve revisión a la obra poética de Egar Allan Poe, desearía publicar hoy el que es mi poema favorito de este autor. No sabría explicar el motivo por el que me agradan especialmente estos versos, cuando es probable que no se trate del mejor fragmento lírico de Poe, pero lo cierto es que me encantan.

El valle de la inquietud

Una vez sonrió un silencioso valle
donde nadie habitaba;
se habían ido las guerras,
confiando a las estrellas de suaves ojos
cada noche, desde sus azules torres,
la vigilancia sobre las flores,
en medio de las cuales todo el día
la roja luz del sol descansaba perezosa.
Ahora cada visitante confesará
la inquietud del triste valle.
Nada es allá inmóvil,
nada salvo el aire que cavila
sobre la mágica soledad.
¡Ah! ¡Ningún viento mueve aquellas nubes,
que susurran a través del sin sosiego cielo,
inquietamente, desde la mañana hasta la noche,
sobre las violetas allí yacen
en incontables tipos para el ojo humano,
sobre los lirios que allí se agitan
y lloran sobre una desconocida tumba!
Ondean: de sus fragantes cabezas
el eterno rocío se derrama gota a gota.
Lloran: de sus delicados tallos
lágrimas perennes descienden como joyas.

2 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Qué bonito!! Tanta calma y necesidad de sosiego no es muy común en Poe, me ha sorprendido gratamente. Un beso!!

M@riel dijo...

Sí, la verdad es que es uno de los rasgos que más me llaman la atención del poema. Un abrazo.