jueves, 24 de diciembre de 2009

Felicitando las Fiestas con literatura

En estos días tan señalados, es imposible no escribir una entrada, al menos en uno de mis tres blogs, con objeto de felicitar estas Fiestas y desear un muy feliz Año Nuevo a todos mis lectores. No soy dada a 'alterar' de esta manera la habitual temática de mis bitácoras, pero en este caso me parece sencillamente imprescindible.

De todas maneras, como se trata de un blog de literatura, y aprovechando que en pleno 24 de diciembre a una le entra una extraña y pasajera fiebre digna de los Magos, me gustaría dejarles también mi obsequio navideño. Se trata, como posiblemente habrán adivinado, de algo relacionado con el mundo de los libros.


Sería una buena idea -y, de hecho, la he valorado- ofrecerles un pequeño catálogo de las a mí juicio mejores obras publicadas en estas fechas, para que ustedes se decidan a regalar algunas, pero como mi subjetividad no conoce límites, prefiero recomendarles una relación de textos vinculados con el mundo de la Navidad, todos ellos pertenecientes a grandes autores.

Por supuesto, resultaría casi criminal obviar el Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Una obra para pequeños y mayores, adaptada innumerables veces al cine, en grandes versiones como la de Disney que personas de varias generaciones han disfrutado o el reciente filme al respecto para el cual prestó Jim Carrey su rostro. Todo un clásico de argumento ciertamente redondo, con un sinnúmero de mensajes. Le acompañan otros relatos de tema navideño, dentro de Canción de Navidad.

Hans Christian Andersen es otro de esos grandes autores con los que, en mayor o menor medida, todos hemos crecido o vivido una etapa de nuestra infancia. Muchos de sus relatos se han convertido ya en clásicos dentro de la literatura popular. La vendedora de fósforos es un excelente cuento que pueden ustedes leer -o narrar- a su hijos, sobrinos, nietos y ese largo etcétera de pequeños familiares. Se deduce con facilidad un hermoso y sencillo mensaje. No se olviden, dentro de la obra de este autor, de su otro relato, El abeto. Para los más pequeños no se olviden, igualmente, de Enid Blyton.

Grandes literatos como Emilia Pardo Bazán o Fiodor Dostovesky redactaron también hermosos cuentos navideños que debo recomendarles: Cuentos de Navidad y Reyes y El árbol de Navidad, respectivamente. Tolkien, con Las cartas de Papá Noel o Michael Ende, con El ponche mágico, igualmente inolvidables, autores eternos dentro del mundo de la literatura.

¿Les apetece saber un poco más? ¿Quizá encontrar algún relato navideño que narrar? ¿O una novela que haga pensar? ¿O, y esto también es posible, descubrir qué escribieron acerca de este tema grandes de la literatura como Azorín? No puedo menos que recomendarles una visita a este enlace.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Homenaje a la Generación del 27

Se cumplían cerca de 80 años el pasado día 16 de un importante acontecimiento para la historia de la cultura literaria en general, de la cultura literaria española en particular. Como en este blog parece que últimamente imperan las efemérides, ¡qué menos que incluir también ésta!



Con acontecimiento relevante me refiero a aquel considerado como ineludible parte fundacional en la Generación del 27, un homenaje al genial Góngora en el Ateneo de Sevilla. En este período encontramos poetas conocidísimos y decididamente clave. Rafael Alberti, García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Pedro Salinas... versos que han sido y son célebres, y que posiblemente permanecerán en nuestra memoria durante siglos y siglos. Esperemos que así sea, que les ocurra aquello que Ovidio soñaba al final de sus Metamorfosis y afirmaba de la siguiente forma:

"Y he concluido ya una obra que ni de Júpiter la ira ni los fuegos,
ni el hierro ni la devoradora vejez pudiera abolir.
Cuando quiera aquel día que en nada sino en el cuerpo este
jurisdicción tiene, acabe el espacio de mi incierta edad.
Con la mejor parte de mí sobre los altos astros,
perenne, iré, y mi nombre será indeleble.
[...]
Con la boca del pueblo se me leerá y a través de todos los siglos en la fama,
si algo tienen de verdadero los presagios de los poetas, viviré".

[Metamorfosis, XV]

Así pues, en días como estos, rememoremos a los grandes poetas y que no se quede esto tan sólo en una referencia, sino que espero les anime a buscar, a leer, a disfrutar, a reflexionar, a sentir, a descubrir este mundo inefable que es el de la poesía, ese encuentro entre lo real y lo imaginado, quizá entre lo humano y lo divino.


Decía el mismo Luis Cernuda en su impresionante elegía a Lorca, otro de los grandes:

"Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte"

Me sumo yo también, como tantos otros bloggers, a la iniciativa promovida en el blog Re(paso) de lengua. Sin embargo, además de elegir un poema concreto, incluiré al final enlaces a todas las entradas de este blog en las que se han mencionado poetas y poemas de esta Generación del 27.

Soneto gongorino

Este pichón del Turia que te mando,
de dulces ojos y de blanca pluma,
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.

Su cándida virtud, su cuello blando,
en limo doble de caliente espuma,
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.

Pasa la mano sobre su blancura
y verás qué nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.

Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscuro,
llora sin verte su melancolía.

[Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca]

Si desean empaparse de poesía...

Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca.
Grito a Roma, Federico García Lorca.
Chove en Santiago, Federico García Lorca.
Herido de amor, Federico García Lorca.
Yo fui, Luis Cernuda.
Menos tu vientre, Miguel Hernández.
Elegía a Ramón Sijé, Miguel Hernández.
El niño yuntero, Miguel Hernández.
Nanas de la cebolla, Miguel Hernández.

Dada la pasión de esta blogger por la obra de estos autores, no descarten próximas referencias y artículos sobre el tema.

¿Deseos de saber más? Les recomiendo, para acabar, una visita a este excelente website sobre la Generación del 27.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Disculpe el señor

¿Qué nos dice la fecha que es posible leer sobre el título de esta entrada? 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. No es frecuente que yo reseñe una puntual efemérides en estos blogs, pero en este caso me parece sencillamente ineludible hacer la obligada mención.

Podemos dedicar, es cierto, unos instantes a congratularnos por la existencia de esta Declaración o por el esfuerzo puesto en aplicarla y cumplirla, pero nada estaríamos haciendo, realmente, si nuestra reflexión no estuviese orientada hacia otro lado, hacia ese mundo que a menudo nos sentimos tentados de creer lejano al nuestro en el cual estos Derechos son sólo un papel que muchos no conocen, más no saben leer e incluso más no cumplen ni exigen sean cumplidos.

¿Cómo no mirar si basta abrir encender la televisión, abrir el periódico, conectar la radio o entrar en cualquiera de los geniales diarios online, sean de profesionales o de los que se han sumado al fenómeno del periodismo ciudadano? Se habla -se escribe, y no olvidemos que Verba volat, scripta manet- de pobreza, de sostenibilidad, de explotación, de hambrunas, de guerras, de abusos, de extorsiones, de discriminación, de segregación religiosa, de homofobia, de xenofobia, de violencia de género, de fundamentalismos varios, de injusta repartición de la riqueza,...

Y, al hilo de pobreza y de repartición injusta de la riqueza, les dejo una canción sublime de Serrat. Ya he citado en numerosas ocasiones a este cantautor, en diferentes artículos de la bitácora, por lo que supongo ya conocen el modo en que me apasionan sus canciones. Ésta, en concreto, cumple su objetivo: mueve a la reflexión.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Quién va allí?

Hace ya bastante tiempo publiqué un post sobre Walt Whitman, excelente escritor estadounidense al que Lorca dedicó una bonita oda y que destaca por sus poemas naturalistas, panteístas y demostradores de simpatía hacia la especie humana en general, a menudo una celebración de la existencia. Se ha dicho -escrito- de él que es complejo de entender, que su vida profesional tuvo tintes de fracaso y que sus poemas resultan extraños y etéreos. Hoy les dejo mi favorito, tan inspirador, tan peculiar y tan fascinante. Propio de un maestro.

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¿quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?
Cuanto yo señale como mío,
debes tú señalarlo como tuyo,
porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.
¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?
Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Soy fuerte y sano.
Por mí fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.
Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse
con el compás de un carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)
Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Oscar Wilde. La biografía

Lo prometido es deuda, de manera que, con un día de retraso, aquí tienen la referencia a la vida del escritor Oscar Wilde coincidiendo con el 109º aniversario de su muerte. Mis disculpas por no publicarlo ayer como convenía pero, aunque lo tenía listo, por una serie de razones no pude subirlo. Aquí lo tienen.

Oscar Wilde nació en octubre del año 1854. Irlandés, aunque viviera buena parte de su vida entre Inglaterra y Francia, fue a estudiar siendo un niño a otra ciudad del extranjero. De este período data su primer escrito conocido, una carta a su madre con algún rudimentario e infantil dibujo que puede consultarse en la edición anotada de sus cartas. Busquen la conmemorativa del año 2000 por parte de su nieto; es una selección genial.


Ingresó posteriormente en la universidad de Oxford, donde cursó materias relacionadas con la rama Humanística, sintiéndose sinceramente fascinado por el mundo de la poesía y de la antigüedad reinterpretada desde un prisma literaria. Sus viajes junto a uno de sus profesores a distintas zonas donde podían contemplarse yacimientos y monumentos que recordaban a la Grecia y a la Roma clásicas debieron hacer nacer en él un espíritu casi homérico. Escribió numerosos poemas relacionados con estos viajes.

Su primera obra lírica célebre y galardonada fue su poema narrativo Ravenna, con el cual obtuvo un importante premio. Publicó algunos poemas vinculados con esta etapa de primera juventud y, posteriormente, se ocupó en distintos trabajos, a menudo no muy conocidos, como la escritura de artículos periodísticos -participó igualmente en la redacción de algunos escritos críticos- o las conferencias por Estados Unidos acerca de temas sociales y artísticos. Cabe decir que hizo furor en esta ciudades del Nuevo Continente.

Casó con Constance y tuvo con ella un par de hijos, Cyryl y Vivien, aunque este aspecto de su vida privada resulte hasta cierto punto anecdótico por la escasa repercusión e importancia que en la práctica tuvo sobre su vida y obra, al menos en este punto de su biografía. Aunque vivió algunos períodos de inestabilidad económica, no tardó en alzarse de nuevo gracias al éxito de esas mentadas conferencias y de sus obras de teatro. Aunque la mayor parte alcanzasen gran éxito, debemos recordar que una de las primeras, Vera o Los nihilistas, fue un rotundo y desgraciado fracaso.

Wilde se convirtió en una figura conocida dentro de los círculos culturales y no culturales de la sociedad en que vivía, tanto por sus textos célebres ya en su época, como por su aguzada e irónica pluma. Por favor, no olviden comprar, si vistan Dublín, uno de esos recopilatorios de frases punzantes y creativas frases en idioma original. Acabarán llenando de citas literales textos de la vida diaria.

Distintos aspectos de la vida de Oscar Wilde resultaron polémicos en su momento y causaron un cierto revuelo en la sociedad de su época. Un ejemplo de ello fue la publicación de su novela El retrato de Dorian Gray, de la que hablaré más adelante en un post individual. Y, la controversia y escándalo por antonomasia, fue el juicio que marcó un antes y un después en su existencia, uno de los juicios más sonados del final del siglo XIX.

Aún pese a ese matrimonio con Constance, los afectos de Oscar Wilde se dirigieron en su mayor parte hacia otros hombres. La lista de sus amantes masculinos, esporádicos o no, es considerable. Entre ellos, es importante destacar al primero de ellos, Robbie, amigo íntimo que le acompañó en sus últimos días y al igualmente célebre Lord Alfred 'Bosie' Douglas, igualmente poeta, aunque sus versos hayan pasado a la historia más por su relación con Oscar Wilde que por la calidad de la que eran poseedores. Y, de todas formas, de Bosie nos ha quedado un fragmento en la memoria, aquel de 'El amor que no debe ser nombrado'.

La relación de Oscar Wilde con Bosie, con momentos más o menos tormentosos, pero en definitiva duradera y significativa dentro de la existencia del escritor, fue una de las indirectas causas del inicio de un proceso inicialmente no dirigido contra Wilde. Fue el padre de Bosie, el marqués de Quensberry, quien enojó al escritor enviándole una carta difamatoria. Un Wilde furioso y mal aconsejado decidió llevarle a juicio por injurias. El proceso se volvió contra él y concluyó el injusto juicio con una condena a dos años de trabajos forzados una vez quedó demostrada la 'inmoralidad' de un escritor al que antes la sociedad reverenciaba aún pese a lo que de él se dijese y que, a la salida de prisión, física y psicológicamente destrozado, llegó a sufrir una suerte de ostracismo.

Acabó sus días sin nuevos escritos relevantes, relegados al creativo olvido sus cuentos, su novela, su teatro, sus poesías y sus certeros ensayos. Durante sus últimos años se trasladó a otro lugar y realizó algún pequeño viaje, pero no tardó en fallecer, apenas dos años después de salir de prisión. Su muerte tuvo lugar el 30 de noviembre del año 1900, cuando tan sólo tenía cuarenta y seis años. Por fortuna, sus textos, su agudo ingenio, sus acciones y su cualidad de escritor que vivió los últimos suspiros del siglo XIX, explorando distintas corrientes, como el esteticismo o el decadentismo, permanecen todavía en nuestra memoria.

Nota: He intentado centrarme en aspectos puramente biográficos, con alguna referencia a las obras literarias. Como saben, este artículo pertenece a un conjunto de artículos sobre el escritor en cuestión. He escrito ya a aquellos vinculados con la poesía y, paulatinamente, iré publicando acerca de relato, novela y teatro, además de ensayo y cartas.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Yo fui

Creo haber escrito ya sobre el grandísimo poeta de la Generación del 27 Luis Cernuda, al menos acerca de su poema a la muerte del igualmente célebre Federico García Lorca. Hoy pensaba postear una biografía de Oscar Wilde, pero me he dado cuenta de que, en apenas tres días (el 30 de noviembre) será el aniversario número 109 de su fallecimiento. Postergaré hasta entonces la publicación. Hoy, les dejo uno de mis poemas favoritos de Cernuda, que me causa una honda impresión. Atención a la adjetivación, al carácter de los versos y su forma, a la intencionalidad y al tono poético tan inspirador, tan evocador, que al menos en mí provoca una mezcla de reflexión y sentimiento.


Yo fui.

Columna ardiente, luna de primavera.
Mar dorado, ojos grandes.

Busqué lo que pensaba;
pensé, como al amanecer en sueño lánguido,
lo que pinta el deseo en días adolescentes.

Canté, subí,
fui luz un día
arrastrado en la llama.

Como un golpe de viento
que deshace la sombra
caí en lo negro, en el mundo insaciable.

He sido.

[Extracto de su libro publicado a mediados de los años treinta Donde habite el olvido]

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mushishi

Llevaba ya tiempo barajando la idea de referirme en este blog a un tema tan interesante como es el del manga, o cómic japonés, debido a que creo haber mencionado ya algún cómic europeo, como puede ser Maus. Me parece esencial hablar de estos géneros dentro de un blog dedicado al mundo de los libros, debido a la profusión de creatividad y al simple hecho comunicativo que un cómic supone. Para grandes y pequeños, la historieta, venga de Japón o de la esquina opuesta de nuestro planisferio, es siempre una aproximación fascinante y rica al mundo de lo escrito y lo dibujado.

Escribía, pues, que tenía la intención de mencionar el manga en esta bitácora. La cuestión era cómo hacerlo. No me parece propio realizar una colección de artículos monotemáticos -idea que estoy desarrollando, como saben, en lo que a Oscar Wilde se refiere-, llenos de palabras extrañas y de distintos conceptos, tal cual si fuesen una guía para el lector desprevenido. No. Para ello, este blog debería tener otro título, más específico. Por tanto, he tomado la decisión de mencionar algunos mangas que me llamen especialmente la atención y que crea puedan llamársela a ustedes, simplemente. Nada de introducciones largas, clasificación por géneros que ni los críticos tienen demasiado claras, palabras en una lengua para muchos de nosotros desconocida. Accesible, sencillo y, por supuesto, parcial. Soy subjetiva a la hora de llevar este blog y de seleccionar obras; por fortuna, también soy consciente de ello.

Reseñaré hoy un manga que inicialmente no llamó mi atención, titulado Mushishi, guión y dibujo a cargo de la mangaka (autor/a de cómics manga, como indica la palabra) Yuki Urushibara. Realmente no estaba demasiado animada a leerlo, pero, en cuanto lo empecé, no pude dejarlo hasta llegar al tomo ocho. No se debe esto a que el argumento en sí sea espectacular. Ameno, ciertamente, pero no se trata de algo genial en lo que a narrativa se refiere. Lo que impacta del manga en cuestión son ciertos detalles particulares, así como filosofía y recursos poéticos empleados, además del excelente dibujo que nos transporta a otro lugar y otra época. ¿Existente o imaginada? Realmente no importa.


El argumento, como les decía, resulta bastante sencillo. 'Mushi', en japonés, significa 'insecto', 'bicho',... o al menos alude a esta idea, siendo esto lo más cercano que en castellano tenemos. Sin embargo, no sería adecuado ni exacto pensar que el concepto de 'mushi' común es adecuado para interpretar los 'insectos' que aparecen en este cómic. Hablamos de unos seres inexistentes, fantásticos, etéreos, una suerte de criaturas al margen de animales y plantas que tanto favorecen como desfavorecen a los seres humanos. Generalmente tanto ellos como sus acciones se escapan al conocimiento y entendimiento de las personas. ¿Ciencia ficción? No, la impresión general en el lector es muy diferente. Los 'mushi' no adquieren una categoría al estilo de los 'aliens', sino al del animal mitológico o a aquel que surge de un sortilegio. Existe más mística y abstracción que ficción pura o terror en Mushishi.

Por tanto, y hecha la aclaración lingüística, el manga se centra en las aventuras de Ginko, un maestro de insectos, o 'mushishi'. Se trata de un sujeto que recorre el Japón rural de principios del siglo XX, visto desde una óptica naturalista, espiritual y quizá idealizada, estudiando a los mushi y solucionando los diversos problemas que estos causan, cuando es preciso. Las historias independientes -cada tomo se compone de varias de ellas unidas por un hilo conductor- se erigen como pequeñas obras artísticas, que conjugan a la perfección una serie de ingredientes para convertirse en suculento plato.

No es necesario ser un gran aficionado al manga para disfrutarlas, ni tan siquiera tener el más mínimo conocimiento de esta clase de cómics. Les animo, con toda sinceridad, a echar un vistazo a este concreto manga, en especial a algunos fragmentos en particular. Estoy convencida de que no les decepcionará.

A través de las páginas de Mushishi, el lector se asoma a un mundo muy diferente del suyo, en el que la realidad se da la mano con la más pura y hermosa ficción, en una simbiosis cuanto menos impresionante. De este modo, con un pie en el reino de lo imaginado y con otro en la realidad, puede uno aventurarse en este fascinante cómic. Bello en lo que a lo puramente artístico se refiere, a veces extraordinariamente imaginativo, siempre muy humano. Extraordinariamente humano; las personas, sus sentimientos, sus imperfectas acciones en un círculo de perfectos acontecimientos son tema recurrente.

Para no dejar incompleto este artículo, comentaré que existe una versión en anime -es decir, una versión animada, en serie- del manga en cuestión. Con muy semejante estructura al cómic, aunque omitiendo algunas partes, se estructura en veintiséis capítulos. Pueden encontrarse con facilidad, subtitulados en español. Además, existe una película live action, una versión realizada con actores de carne y hueso. Una parte de la banda sonora del anime, la que se corresponde con el inicio/introducción (es decir, el opening, en oposición al ending) es bastante conocido y resulta muy hermoso.

(I) Imagen de un Artbook en torno a Mushishi.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La isla bajo el mar

Alguna vez he mencionado ya en este blog lo mucho que me gusta la literatura de Isabel Allende, escritora a la que conocí por una serie de publicaciones juveniles que leí hace ya años, tales como La ciudad de las bestias o El bosque de los pigmeos. Posteriormente tuve ocasión de devorar el resto de su bibliografía, dejándome esta realmente satisfecha.

No les sorprenderá, entonces, que en cuanto me sugirieron la lectura de su última novela, La isla bajo el mar, no necesité una repetición de la idea para llevarla a su consecución. El libro resultó para mí, cuanto menos, efímero, ya que en efecto lo leí demasiado rápido. Y es que Allende tiene un estilo ameno, que hace avanzar al lector por el sendero de sus páginas sin que éste se dé cuenta, tan fascinado como está con aquello que cuenta y con el modo en el que lo cuenta.


Si tuviese que poner un calificativo a La isla bajo el mar, no la llamaría novela histórica aún pese a que resulta indiscutible el hecho de que refleje un período y unos acontecimientos en la América de la época de la Revolución Francesa que, más o menos exactamente, tuvieron lugar. Lo que trasciende las novelas de Allende, lo que llega al lector y se impone con fuerza en sus páginas, no son los acontecimientos. Son los personajes, las personas, tan extraordinariamente humanos, que pueblan sus páginas. Un libro para emocionarse y sentir, no tanto para meditar acerca de cuestiones profundas.

Utilizadas en la campaña promocional, las palabras que componen el prólogo son ciertamente hermosas, literarias, sentidas, ricas y evocadoras. Dejo un pequeño fragmento:

"Golpeo el suelo con plantas de los pies y la vida me sube por las piernas, me recorre el esqueleto, se apodera de mí, me quita la desazón y me endulza la memoria. El mundo se estremece. El ritmo nace en la isla bajo el mar, sacude la tierra, me atraviesa como un relámpago y se va al cielo llevándose mis pesares".

jueves, 15 de octubre de 2009

A un poeta muerto

Pretendía dedicar hoy el blog a la biografía de Oscar Wilde, como parte de esta serie de artículos que en estas semanas me he propuesto publicar sobre el célebre autor irlandés. Sin embargo, y con objeto de no convertir el blog en algo demasiado monotemático, intercalaré, además de la anterior publicación que hacía referencia a un célebre fragmento de Castelao, esta elegía a Lorca, de Luis Cernuda.


El estilo de Cernuda, uno de los grandes destacados de la Generación de 27, siempre me ha impresionado, con sus omnipresentes temas, tales como el amor o la soledad. Conocí su obra con Donde habite el olvido, ese libro publicado allá por mediados de la década de los años 30 y cuyo toque neorromántico siempre me ha fascinado. Hoy les dejo esta Elegía a un poeta muerto, una de mis favoritas junto a la que Miguel Hernández dedicó a Ramón Sijé. Resulta especialmente hermoso el tono de los versos, el sentimiento que transmiten ante la prematura muerte del joven Lorca, que se convierte en el héroe del poema, aunque injustamente muerto, nunca olvidado, y eterno en el recuerdo y en el arte.

Esta elegía, de poeta a poeta, de grande de la literatura a grande de la literatura, de ser humano a ser humano en ese imponente lenguaje que es el de las palabras que danzan sobre el papel y expresan mil pensamientos y emociones. Un poema para leer, releer y recordar. Un poema para reflexionar y deleitarse. Un poema, sin duda, imprescindible.

Dejo algunos extractos, además de un enlace al poema completo.

"Triste sino nacer
con algún don ilustre
aquí, donde los hombres
en su miseria sólo saben
el insulto, la mofa, el recelo profundo
ante aquel que ilumina las palabras opacas
por el oculto fuego originario.
La sal de nuestro mundo eras,
vivo estabas como un rayo de sol,
y ya es tan sólo tu recuerdo
quien yerra y pasa, acariciando
el muro de los cuerpos
con el dejo de las adormideras
que nuestros predecesores ingirieron
a orillas del olvido.
Si tu ángel acude a la memoria,
sombras son estos hombres
que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
la muerte se diría
más viva que la vida
porque tú estás con ella,
pasado el arco de tu vasto imperio,
poblándola de pájaros y hojas
con tu gracia y tu juventud incomparables".

"Para el poeta la muerte es la victoria;
un viento demoníaco le impulsa por la vida,
y si una fuerza ciega
sin comprensión de amor
transforma por un crimen
a ti, cantor, en héroe,
contempla en cambio, hermano,
cómo entre la tristeza y el desdén
un poder más magnánimo permite a tus amigos
en un rincón pudrirse libremente.
Tenga tu sombra paz,
busque otros valles,
un río donde del viento
se lleve los sonidos entre juncos
y lirios y el encanto
tan viejo de las aguas elocuentes,
en donde el eco como la gloria humana ruede,
como ella de remoto,
ajeno como ella y tan estéril.
Halle tu gran afán enajenado
el puro amor de un dios adolescente
entre el verdor de las rosas eternas;
porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte".

Luis Cernuda no fue el único en dedicar una elegía al fallecido Lorca, sino que también Rafael Alberti, otro poeta de la Generación del 27, escribió un bellísimo poema: A un poeta que no tuvo su muerte.

jueves, 1 de octubre de 2009

Cruceiros

Cuando los turistas visitan Galicia, se llevan en la memoria un sinnúmero de rasgos más o menos típicos de este lugar y cultura, desde la gastronomía hasta el verdor de los montes, incluyendo las hermosas costas o las distintas fiestas. Añadamos algunos monumentos, así como las costumbres típicas de cada pueblo, la música y el baile popular, además de una pequeña semblanza de la propia lengua, el gallego. Dentro de todo esto, hay algo que a mí, como gallega, siempre me ha llamado la atención y gustado bastante. Se trata de los cruceiros, una clase de monumento cuyo nombre indica ya claramente su morfología. Está compuesto por una cruz de piedra, a menudo adornada con escenas religiosas. Aparecen en encrucijadas, zonas dedicadas al culto, etc.


Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, un muy famoso escritor gallego, redactó un texto sumamente hermoso, que pertenece a su obra Cousas.

"Onde hai un cruceiro houbo sempre un pecado, e cada cruceiro é unha oración de pedra que fixo baixar un perdón do Ceo, polo arrepentimento de quen o pagou e polo gran sentimento de quen o fixo.

¿Tendes reparado nos nosos cruceiros aldeáns? Pois reparade.

A Virxe das Angustias, enclavada no reverso de moitas cruces de pedra, non é a Piedá dos escultores; é a Piedade crea da polos canteiros.

Os nosos canteiros, deixándose levar polo sentimento, non podían maxinar un home no colo da nai.

Para os artistas canteiros Xesucristo sempre é pequeno, sempre é o Neno, porque é o Fillo, e os fillos sempre somos pequenos nos colos das nosas nais.

Reparade nos cruceiros e descubriredes moitos tesouros."

Aunque no soy amiga de las traducciones y prefiero leer los textos en su lengua original siempre y cuando me sea posible, veo importante colocar el fragmento también en castellano, aunque a mi parecer se entiende bastante bien en gallego. De todos modos, aquí lo tienen; no me negarán que, como ocurre a menudo con las traducciones, parte de la esencia, de la magia de las palabras, se pierde.

"Donde hay un cruceiro hubo siempre un pecado y cada cruceiro es una oración de piedra que hizo bajar un perdón del Cielo, por el arrepentimiento de quien lo pagó y por el sentimiento de quien lo hizo.

¿Os habéis fijado en los cruceiros, aldeanos? Pues fijaos.

La Virgen de las Angustias, enclavada en el reverso de abundantes cruces, no es la Piedad de muchos escultores; es la Piedad creada por los canteros.

Nuestros canteros, dejándose llevar por el sentimiento, no podían imaginar un niño en el regazo de su madre.

Para los artistas canteros Jesucristo siempre es pequeño, siempre es Niño, porque él es el Hijo, y los hijos siempre estamos en el regazo de nuestras madres.

Fijaos en los cruceiros y descubriréis muchos tesoros".

(I) Cruceiro situado cerca de la catedral de Lugo.

(II) Imagen que acompaña a este texto original en el original, por el autor.

lunes, 28 de septiembre de 2009

La Balada de la Cárcel de Reading

Tras dos artículos que nada tenían que ver con el tema, vuelvo a mi empeño de tratar la figura de Oscar Wilde desde distintos ámbitos. Continúo, pues, con la obligada referencia a su obra poética, sabiendo muy bien que todavía resulta imprescindible un artículo de tema biográfico, así como al menos unos cuantos posts dedicados al teatro, al ensayo, a sus cartas y a su única y en su momento polémica novela El retrato de Dorian Gray. Tiempo al tiempo. Por lo de ahora, ocuparé este post en la referencia a los impresionantes versos de la Balada de la Cárcel de Reading.

A la hora de leer este texto, debemos tener siempre en cuenta que el Wilde que lo escribe ya no es el mismo que redactó sus anetriores obras. Los dos años pasados en prisión, realizando trabajos forzados y soportando unas condiciones de salubridad más que cuestionables, le marcaron de forma determinante. Unidos al escarnio que sufrió por parte de la puritana sociedad en la que vivía, provocaron un sustancial cambio psicológico en él, dejaron una huella indeleble y dolorosa, también en un plano físico. Apenas dos años después fallecería; la causa de esta muerte no está del todo clara, aunque se barajan enfermedades como pulmonía o meningitis, ésta última citada más frecuentemente.


La Balada de la Cárcel de Reading es una joya poética, publicada en su día bajo pseudónimo desde Francia. Por momento se aprecia un tono narrativo, de contador de historias. Son versos a menudo desgarradores por las situaciones que reflejan, por esa desesperación y ese dolor del preso confinado, pero al mismo tiempo hermosos, con todo el encanto lírico de la poesía de Wilde, subliminada en esta obra. Rica en metáforas y símbolos, todavía por momentos plagada de esteticistas detalles, ornada con hermosa adjetivación, aunque diferente a las obras anteriores.

Inicialmente había pensado en copiar algún fragmento considerable de esta Balada, pero después tuve a bien seleccionar algunas estrofas que me llamasen especialmente la atención. La primera de ellas, a modo de dato anecdótico, fueron los primeros versos (son quizá los más célebres) que leí de este poema.

"Y sin embargo, cada hombre mata lo que ama.
Que todos oigan esto:
unos lo hacen con mirada torva
otros con la palabra halagadora;
el cobarde lo hace con un beso,
con la espada el valiente".

"Y toda la aflicción lo conmoviera tanto
que soltó un grito amargo;
y los locos pesares, los sudores sangrientos
nadie los conocía como yo:
quien vive más de una vida
muere más de una muerte".

"Pero ni a la nívea rosa blanca ni a la roja
es permitido florecer en el aire de la prisión;
pedazos de loza, guijarros, pedernal
es lo que aquí nos dan:
pues sabido es que las flores pueden restañar
del desaliento al común de las gentes.

Por eso, jamás la rosa roja ni la blanca
caerá pétalo a pétalo
en ese barro, esa arena
junto al horrible muro de la cárcel,
para decir a quienes dan pesadamente vuelta por el patio
que el Hijo de Dios murió por todos".

Como complemento a esta obra, recomiendo la lectura de las os cartas de Wilde redactadas en esta época acerca de su experiencia en la cárcel, sugiriendo una serie de mejoras y preocupándose por distintos colectivos. En mi próximo post acerca de Wilde (no descarto la idea de redactar alguno sobre otro tema antes de éste) trataré los aspectos biográficos, y su relación con la obra.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Nessum Dorma

En algunas entradas anteriores, me referí ya a la relación que la música tiene con el arte poético, poniendo como ejemplo algunas obras barrocas o el premio O Fortuna del maravilloso Carl Orff. Hoy deseo dedicar el artículo a una de las arias para tenor más famosas de la historia, que han interpretado maestros como Pavarotti o Andrea Bocelli.


Se trata del Nessun Dorma, título que significa Que nadie duerma. Aparece en Turandot, la ópera de Puccini estrenada en 1926, concretamente en el acto tercero. A mi juicio, junto a un fragmento del acto segundo, la mejor parte de la ópera en cuestión. El argumento de la obra se basa en leyendas y narraciones ya existentes. De hecho, como anécdota, puedo contarle que cuando contaba unos seis años me regalaron un libro llamado Cuentos del mundo, donde aparece -en versión algo suavizada- la historia de la princesa Turandot.

La protagonista de esta historia es una princesa china muy hermosa, pero al tiempo fría y cruel. Multitud de hombres, la mayor parte de ellos de noble origen, se presentan en palacio para pedir su mano en matrimonio, pero ella impone una condición a quien desee convertirse en su esposo. Exige a cada uno de estos pretendientes que responda a tres complejos enigmas, castigando con la muerte a quien ose desafiarla sin lograr vencerla. La llegada de un nuevo aspirante, un misterioso príncipe extranjero, complica las cosas hasta dar un radical giro al argumento y al comportamiento de la princesa.

A continuación, centrándome ya en el aria que da título a esta entrada, he de incluir la letra traducidad al castellano:

¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
¡También tú, oh Princesa,
en tu fría habitación
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza...!
¡Mas, mi misterio está encerrado en mí,
¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no.
Sobre tu boca lo diré
(Puccini: Sólo cuando la luz brille)
Cuando la luz brille
(Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo dire!)
¡Y mi beso fulminará el silencio
que te hace mía!

Su nombre nadie sabrá...
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!

¡Disípate, oh noche! ¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
¡Al alba venceré!
¡venceré! ¡venceré!

Y, para concluir, mis dos versiones favoritas, la de Pavarotti y la de Andrea Bocelli:



domingo, 13 de septiembre de 2009

Poetas en la Blogosfera

Dentro del mundo de los blogs, indudablemente se pueden hallar bitácoras sumamente diferentes, desde el diario personal hasta el blog temático, explorando un sinnúmero de temas y de materias. Una excelente herramienta, sin duda, para aprender, compartir y conocer otras realidades.

Dados mis intereses, suelo leer principalmente blogs vinculados con el mundo clásico, como bien queda reflejado en las listas de bitácoras. Sin embargo, también disfruto con otra clase de escritos, de los cuales debo destacar los blogs de literatura e historia, así como aquellos de poesías y relatos. Esta clase de manifestaciones artísticas me fascinan.

Me parece, además, que son una buena muestra de lo útil que resulta a menudo la Blogosfera. Es fantástico que estas personas puedan mostrar su creatividad, su extraordinaria habilidad para jugar con las palabras, a todo internauta que se decida a visitar el blog. La filosofía de compartir saberes y sentires es una de las más hermosas dentro de este mundo.


Sería completamente imposible llevar a cabo una relación de esta clase de blogs, de manera que me limitaré a citar. Aquel que, sin duda, debe tener un lugar en este artículo. Ignoro si es el mejor, el más interesante, ya que la razón de que lo publique tiene un tinte más personal, y es lo mucho que me gustan e inspiran estos poemas. Es el excelente Devuelvo al mar las voces de tu nombre, una bitácora que conocí casualmente a través de un blog de clásicas y que desde entonces me fascina.

Aunque ya no vinculado con el tema de la creación literaria, tenemos también la Antología Poética Multimedia, una gran recopilación de grandes poemas en un blog. Útil y bella. Lo cierto es que me pasaría horas leyendo los diferentes posts y recordando clásicos.

Para terminar, dejo, como es muy habitual en este blog, unos versos. En este caso, acorde con la temática del artículo, serán versos escritos por algún poeta blogger, cuya mención aquí está destinada tanto a reconocerlos como a potenciar esta clase de bitácoras. Me encanta la sonoridad de la palabra poeta en ellos, extraídos de Show me the letters:

Poeta, poeta, yerto.
Poeta, poeta, ya muerto.
Poeta, poeta, y risueño.
Poeta, poeta, en sueños.

martes, 8 de septiembre de 2009

Poemas de Oscar Wilde

Yo misma me sorprendo al leer las entradas anteriormente publicadas en este blog, al que apenas falta un mes para cumplir un año, y darme cuenta de que no he escrito nada acerca de Oscar Wilde. Resulta extraño, puesto que se trata de mi escritor favorito, uno de tantos, en realidad, ya que la lista de mis favoritos es largo. Aún así, los textos de Wilde siguen haciéndome evocar, reflexionar, sonreír, llorar y soñar.

Oscar Wilde es conocido sobre todo por su labor narrativa, tanto en cuentos (El príncipe feliz, Una casa de granadas, El fantasma de Canterville,...) como en novela, aún pese a que en lo referente a este último género tan sólo hallamos una publicación, El retrato de Dorian Gray, quizá la obra más famosa del escritor. Y, por supuesto, cómo olvidar sus textos teatrales, que causaron sensación en distintos momentos, con títulos como El abanico de Lady Windermere o La importancia de llamarse Ernesto. Sin embargo, poco se habla de su obra lírica, aunque en ella también hallamos pequeñas pero notables joyas literarias.



Sus primeros poemas datan de su período universitario, y conformaron un libro que no tuvo excesivo éxito en su momento, pero que aún así recibió buenas críticas. Son versos de una época en la cual el escritor de algún modo buscaba todavía su voz, iniciaba su andadura en el mundo de los libros, pero que aún así resultan muy hermosos, en la tónica general de abundantes textos del escritor. Un ejemplo de ello es Vita Nuova, que acompaña a otros poemas relacionados con sus visitas a Italia y Grecia, que le marcaron profundamente:

Vita Nuova

Me detuve junto al mar inmemorial
hasta que el rocío de las olas cara y cabellos empapara;
los rojos fuegos luengos del día agonizante
ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible
y huían hacia tierra clamorosas gaviotas:
'¡Ay!', grité, 'Mi vida llena está de dolor llena,
quién puede cosechar fruto o grano dorado
de estos páramos que sin cesar duramente trabajan?
Mis redes se abren enormes con roturas y fallas;
sin embargo, como un último esfuerzo,
en el mar arrojarlas y aguardar el final.
Entonces, ¡oh gloria súbita
de las aguas negras de mi pasado torturado
vi el esplendor argénteo de blancos brazos ascender!

Es imposible no destacar también aquel poema, Rávena, con el cual obtuvo su primer galardón literario (por parte de la universidad de Oxford), y su nombre empezó a sonar un tanto en los círculos referentes a los libros. Son versos también de inicio, sumamente hermosos y evocadores, realmente de mis favoritos.

Para terminar, he de hacer referencia a los llamados poemas en prosa, que podrían considerarse tanto microrrelatos como escritos a caballo entre la narrativa y la prosa poética. Les dejo uno de mis favoritos, que entremezcla maestría literaria, unas cuantas ideas estéticas del autor y un reflejo fiel del estilo habitual del escritor.

El artista

Una tarde, le vino al alma el deseo de dar forma a una imagen del Placer que se posa un instante. Y se fue por el mundo a buscar bronce, pues sólo en bronce podía concebir su obra.
Pero había desaparecido el bronce del mundo entero; en parte alguna del mundo entero podía encontrarse bronce, salvo el bronce sólo de la imagen del Dolor que dura para siempre.
Era él quien había forjado esta imagen con sus propias manos, y la había puesto sobre la tumba de lo único que había amado en la vida. Sobre la tumba de lo que más había amado en la vida y había muerto había puesto esta imagen hechura suya, como prenda y señal del amor humano que no muere nunca, y como símbolo del dolor humano que dura para siempre. Y en el mundo entero no había más bronce que el bronce de esta imagen.
Y tomó la imagen que había formado y la puso en un gran horno y se la entregó al fuego.
Y con el bronce de la imagen del Dolor que dura para siempre esculpió una imagen del Placer que se posa un instante.

Sería preciso mencionar, también, la Balada de la Cárcel de Reading, una obra que no me canso de leer, sencillamente impresionante. Sin embargo, prefiero dedicar un post entero al comentario acerca de ella, así que sobre eso versará mi próximo artículo.

sábado, 11 de julio de 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire

A lo largo de los meses anteriores, he publicado posts al respecto de los dos primeros libros de la trilogía Millenium. Como ya he comentado, aunque quizá no se trate del colmo de la literatura sesusa ni de un derroche de recursos y figuras literarias, sí nos hallamos ante una serie de novelas notablemente amenas y ágiles. Como se dice coloquialmente, que enganchan. Una buena lectura para el verano... a mi juicio, uno de esos libros que pueden leerse con agrado encima de una toalla en la playa. Pero tampoco me hagan mucho caso, que yo soy la que lee a Cicerón y Tácito en la playa, así que mi criterio quizá no sea el mejor.

La reina en el palacio de las corrientes de aire está escrita con el mismo estilo narrativo que las anteriores entregas de la trilogía, algo lógico teniendo en cuenta que los tres libros comparten autor y conforman una misma autora. Sin embargo, por cuestiones de argumento y de como éste es desarrollado, diré que prefiero la segunda novela, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Obviamente, se trata de una opinión meramente personal y subjetiva como opinión que es.


Para concluír el artículo, me gustaría hacer una mención a la paradójica situación que se da en esta publicación, el hecho de que el autor falleciese poco antes de la publicación de su primera novela, todo un superventas. Resulta trágico y hasta patético, pero obviamente no es el primer escritor que alcanza la fama de una manera póstuma. Como suele decirse, la fama sobrevive al hombre.

martes, 7 de julio de 2009

Eva Luna

Hacía ya varios meses que no leía un libro de Isabel Allende. Recuerdo que el primero fue El reino del dragón de oro, perteneciente a la trilogía de La ciudad de las bestias y El bosque de los pigmeos. De eso hace ya unos años y, poco a poco, he ido conociendo otras obras de la autora, siendo mis favoritas La casa de los espíritus e Inés del alma mía.


Gustándome tanto la literatura de Isabel Allende, realmente me extraña no haber leído hasta ahora su tercera novela, Eva Luna, pero quizá olvidé tomarla prestada en la biblioteca o poco a poco fui postergando su lectura. El otro día, visitando uno de mis adorados rastrillos, la encontré y no pude resistirme.



Hace unos minutos he concluido su relectura, y no me resisto a escribir este post recomendándosela sinceramente. Allende embruja al lector con la más pura magia de las palabras, llevándole de la mano y guiándole en toda una odisea por distintas historia que se entretejen sin enmarañarse, confluyendo en un final común. Fascinante, sin duda, como la protagonista y narradora de esta historia, un personaje seductor e interesante, pero no el único del libro. Junto a ella aparecen muchos otros caracteres más o menos secundarios que son capaces de fascinar también al lector.



No pierdan la magnífica oportunidad de leerla.

viernes, 3 de julio de 2009

El viaje del elefante

La literatura de José Saramago nunca ha sido de mis favoritas. Si me piden una razón concreta, realmente me costaría dársela. No se debe a que no me guste ni a que no esté de acuerdo con su forma de escribir, sus ideas estéticas o sus ideas políticas. No. Se trata, quizá, de que nunca ha sido una de mis 'prioridades' literarias, aunque disfruto sinceramente con la lectura de sus obras. Es un escritor realmente fascinante, de esos que yo llamo de la buena literatura. Y, aunque sus libros a menudo entren en la lista de los más vendidos, están muy por encima de esa clase de best sellers cuya calidad es a menudo dudosa. Desde luego, Saramago es uno de los más importantes representantes de la literatura española del pasado siglo y de éste.

Recientemente ha publicado un nuevo libro, El viaje del elefante, una novela con interesante simbolismo, de lectura amena y agradable. Lo cierto es que la he devorado con bastante prontitud. El estilo del autor, así como el argumento, mueven a ello: es un libro que puede leerse con una cierta rapidez, pese a que hay párrafos y oraciones que el lector posiblemente deseará paladear con más lentitud.


La sinopsis, tal como aparece en la contraportada:

"El viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que recorrer Europa por caprichos reales y absurdas estrategias.Un hecho real, ocurrido en la época de Maximiliano de Austria, que está en la Historia o, para ser más rigurosos en la pequeña historia, aunque intervengan personajes que tuvieron vida real en su día y que ahora vuelven a tener otra oportunidad al ponerse en manos de la brillante imaginación del escritor portugués.
Una novela coral llena de hombres y mujeres que entran y salen siguiendo los pasos del elefante y su cuidador y cruzándose para compartir perplejidades, esfuerzos o la armoniosa alegría de un techo. Una novela llena de compasión, ironía, sarcasmo, belleza en estado puro y humor, un humor con el que el Saramago nos permite penetrar en el laberinto de humanidades en conflicto sin tener que abjurar de nuestra condición indagadora de humano y de lector".

Una buena novela, en fin, para disfrutar este verano.

domingo, 14 de junio de 2009

Amélie Nothomb

En este post escribiré acerca de Amélie Nothomb, una escritora que últimamente me tiene cautivada, hasta el punto de que en apenas dos semanas he ido constantemente a la biblioteca para poder leer todos los libros que ha publicado. ¡Es sencillamente fascinante! Actualmente se considera como una de las mejores escritoras francesas, ya de renombre europeo y mundial.

El componente autobiográfico es importante, por no decir que a menudo resulta fundamental, en las novelas de esta autora. Y es que Nothomb ha tenido una existencia azarosa. Nació en Japón en el año 1967, pero era de origen belga, concretamente de una de Bruselas. Pasó su infancia y adolescencia en Japón (donde su padre ejercía como embajador) y también en China. Esto influyó notablemente en sus textos; algunos de sus libros están, de hecho, ambientados en estos países.


Para Amélie y su modo de escribir hay cantidad de adjetivos; a menudo emplea el humor cáustico, el humor trágico e incluso el humor con tintes filosóficos... Es frecuente que en sus libros un razonamiento complejo y que invite a la reflexión se enmascare en un inocente y gracioso párrafo. Y, por supuesto, esta su faceta provocadora, acompañada de su faceta de crítica a la sociedad o a determinados modos de vida.

No dejen pasar una oportunidad de leer alguno de sus libros. Se trata, en general, de novelas breves e intensas, de esas que se leen sin parar. Les dejo una lista con algunas de sus obras, por si algún día, en su visita a una librería, recuerdan el nombre de la autora o el título de uno de sus libros, y desean comprar alguna de estas geniales novelas. ¡Merecen la pena!

Higiene del asesino Estupor y temblores Diario de golondrina Metafísica de los tubos Biografía del hambre Ácido sulfúrico El sabotaje amoroso Cosmética del enemigo Diccionario de nombres propios Antichrista
Ni de Eva ni de Adán

(1) La imagen, obviamente de Amélie Nothomb, decora la portada de su último libro, Ni de Eva ni de Adán.

sábado, 6 de junio de 2009

Los Sonetos de Shakespeare

Les mentiría si negase que siento una especial predilección por la poesía, frente a otros géneros literarios como el ensayo o el teatro, aunque me gusten igualmente. Sin embargo, el género lírico significa mucho para mía; junto con la novela y el tratado filosófico, es la clase de obra con la que más disfruto. Esta cuestión queda, a mi modo de ver, reflejada en este blog, pues si obtienen el balance de artículos publicados, verán que buena parte de ellos tienen que ver con la poesía.

Hoy quiero escribir acerca de los Sonetos de Shakespeare, que quizá no sean tan famosos como sus obras dramáticas. Con esto no quiero decir que no sean conocidos, sino que al público en general "le suenan" más los textos relacionados con el teatro. Es como cuando, al hablar de PierPaolo Pasolini, a menudo destacamos su labor de cineasta por encima de su labor como poeta y escritor, aunque ambas partes de su obra sean bastante célebres.


Los Sonetos de Shakespeare son, fundamentalmente, poemas de tema amoroso. Una parte del grupo de poesías se dirige a un joven, acerca de cuya identidad mucho se ha especulado, así como acerca de la naturaleza de la relación que pudo haber mantenido con Shakespeare. Hay quien dice que ni siquiera existió y quien pinta esa supuesta relación como una suerte de amor prohibido, sin olvidar a quien afirma que Shakespeare sentía un afecto natural por el joven (¿un actor? ¿un caballero? ¿un noble?), que no pasaba de la mera amistad.

Sea como fuere -lo cierto es que no me interesa alimentar polémicas ni especular sobre el vacío-, estos poemas son ciertamente muy hermosos, al igual que la otra parte del conjunto. Este otro grupo de poesías está dedicado a una mujer, conocida y ya célebre como la dama oscura, una expresión a mi modo de ver muy sugerente y hermosa. Existe una cierta diferencia entre los sonetos dirigidos al joven y los otros que tienen como objeto amado a la mujer, siendo estos últimos un tanto más pasionales e incluso carnales que los primeros, que tienen un mayor tono de veneración.

Si hay algo que me gusta especialmente de estos poemas de Shakespeare, es la habilidad del joven escritor -pues el autor escribió estos versos en su juventud- para mostrar un amplio abanico de sentimientos, emociones y pensamientos hasta de índole filosófica, desde los celos y la tristeza por la ausencia del ser amado hasta numerosas referencias al tópico clásico del tempus fugit.

Para terminar, copiaré dos de los sonetos de Shakespeare. Espero los disfruten y se animen a leer el resto, si es que no lo han hecho ya:

Soneto LXXXI

O vivo para hacer vuestro propio epitafio,
o vos sobreviviréis a mis podridos huesos,
mas no podrá la muerte arrancar tu memoria,
aunque todo lo mío no se recuerde nunca.

Desde aquí, vuestro nombre, tendrá vida inmortal,
y yo, cuando me vaya, moriré para el mundo,
me darán en la tierra una fosa común,
mas vos, tendréis la tumba en el ojo del hombre.

Porque tu monumento serán mis dulces versos,
que ojos, aún no nacidos, un día leerán
y las lenguas futuras, comentarán de vos,
cuando los que hoy respiren, estén ya todos muertos.
Pero vos, viviréis -por virtud de mi pluma-
en el labio del hombre, cuando su aliento nace.

Soneto CLIV

Estaba un bello día, dormido el Niño-Amor.
A su lado está el fuego que incendia corazones.
Mientras que varias Ninfas con voto de pureza,
pasaron por allí. La mano virginal

de la más bella virgen, tomó la dulce llama,
que a legiones de almas había calentado,
y así, el suave jastial del ardiente deseo,
fue tomado del sueño por la casta doncella.

Luego apagó la antorcha, en una fuente fría,
que del fuego de Amor, tomó calor perpetuo,
convertida en un baño que alivia a los enfermos.

Esclavo de mi amada, llegué para curarme,
y aprendí sólo esto: Que el fuego del Amor,
aunque calienta el agua, no enfría el corazón.

(1) Cuadro en el que aparece el autor de los Sonetos, Shakespeare.