lunes, 16 de febrero de 2009

Poesía y música en el Barroco

El otro día, viendo la película Farinelli, que explora el mundo de la ópera barroca al tiempo que hace un recorrido por la vida del célebre castrato, quedé muy sorprendida al pensar en la belleza literaria de algunos de los textos que conformaban las arias. Me parece fascinante este hecho, ya que, a menudo, cuando escuchamos una ópera o cualquier fragmento musical (por ejemplo, y también dentro del Barroco, un oratorio o una pasión), nos olvidamos por completo de la hermosura de los versos a los que la música da vida.

Por ello, hoy les dejo tres fragmentos, dos de ellos pertenecientes a óperas y otro a una pieza de música religiosa.

Es ist vollbracht, aria de La Pasión según san Juan, de Johan Sebastian Bach.

¡Todo se ha consumado!
¡Oh consuelo para el alma que sufre!
La noche del dolor
me deja contar las últimas horas.
El héroe de Judá
finalizó la batalla
y consiguió gran victoria



Tu se' morta, aria de Orfeo de Claudio Monteverdi.

Tu estás muerta, vida mía,
¿y yo sin embargo respiro?
Tú te has alejado de mí
para nunca más volver,
¿y yo permanezco?
No, porque si los versos
tienen algún poder,
yo iré decidido
al más profundo abismo
y ablandaré el corazón
del Rey de las Sombras,
yo te traeré
para ver las estrellas de nuevo.
Y s esto me fuera negado
por el malvado destino,
yo me quedaré contigo
en compañía de la muerte.
Adiós, tierra; adiós, cielo
y sol, adiós.



Y, por último, una de las más conmovedoras arias de la historia de la música, Lascia ch'io pianga, de la ópera Rinaldo, del célebre Haendel.

Deja que llore
Deja que llore mi cruel suerte
Y que suspire por la libertad
Y que suspire, y que suspire por la libertad
Deja que llore mi cruel suerte
Y que suspire por la libertad

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