sábado, 7 de marzo de 2009

Elegía a Ramón Sijé

Hoy desearía compartir con ustedes uno de mis poemas favoritos de Miguel Hernández, una elegía en honor de Ramón Sijé. Me emociona profundamente, aún más si cabe, la versión cantada a cargo de Joan Manuel Serrat.

Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, a quien
tanto quería).

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero;
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

2 comentarios:

Hispanus dijo...

Miguel Hernández, para mí, uno de los grandes entre todos los poetas españoles.

El poema es impresionante, como decía Juan Antonio Cebrián: "más emoción no pueden contener unos versos, esa elegía a su gran amigo, a su gran compañero de alma, compañero, Ramón Sijé".

De entre todos los versos me llamó la atención los siguientes:

"No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada".

Es como una historia de amor. La "Vida", novia de Ramón Sijé, desatiende a su novio y a esto que la "Muerte" se enamora de Ramón Sijé y se lo lleva.
Por otro lado, su cuerpo, "polvo al polvo", queda en la "tierra" pero también se convierte en parte de la "Nada".
Por ello, Miguel Hernández no las perdona.

No sé, es lo que interpreté cuando lo leí por primera vez.

Un saludo.

El llano Galvín dijo...

Aun siendo una elegía es una preciosidad, y la versión de Serrat también. Un beso!!!