martes, 28 de abril de 2009

La ladrona de libros

Me regalaron esta novela hace unas cuantas semanas, y lo cierto es que la leí en apenas una noche. Ya cuando iba por la página cien me di cuenta de que era completamente necesario dedicarle un posts. Y es que, pese a que normalmente no me fío de los libros catalogados como bests-sellers (y que a menudo son los más vendidos por marcketing en lugar de por calidad), éste me ha gustado.


Se trata de una historia triste, inocente y emotiva, con un final desgarrador que no revelaré, porque el lector se acerca a él envuelto en una magia semejante a la de un cuento de hadas salpicado de episodios tristes, y no me parece adecuado romper esta magia.

La ladrona de libros es una novela singular ya desde su primer párrafo, por ser curiosa identidad de la narradora de la historia. Es la Muerte, la Señora de lo Oscuro que tanto terror nos inspira, quien con pasmosa calma y con una cierta atemporalidad nos narra la historia de la ladrona de libros, quizá como un cuentacuentos que deja fluir las leyendas de su boca en medio de una biblioteca o como el explorador que explica sus aventuras al término de un viaje. Al menos esa fue mi sensación al leer la novela.

La protagoniza una niña, la ladrona de libros, que poco antes de que empiece la guerra, tras presenciar la muerte de su hermano, debe quedarse a vivir con unos padres adoptivos en un pueblecito alemán. Se describe así su infancia en un país roto por una de las guerras más crueles de la historia; una infancia llena de acontecimientos interesantes, como la amistad que traba con un judío refugiado.

Fascinante. Subyugadora. Amena y emotiva. Una novela que llega a hacer brotar las lágrimas, a veces de alegría y ternura, a veces de tristeza.

1 comentario:

Ana Trigo dijo...

Hace unos días estuve hojeando este libro en un librería, pero al final no me lo llevé. Ahora que he leído tu reseña seguro que vuelvo a por´él. ¡Un abrazo, M@riel, es un placer leerte!