sábado, 6 de junio de 2009

Los Sonetos de Shakespeare

Les mentiría si negase que siento una especial predilección por la poesía, frente a otros géneros literarios como el ensayo o el teatro, aunque me gusten igualmente. Sin embargo, el género lírico significa mucho para mía; junto con la novela y el tratado filosófico, es la clase de obra con la que más disfruto. Esta cuestión queda, a mi modo de ver, reflejada en este blog, pues si obtienen el balance de artículos publicados, verán que buena parte de ellos tienen que ver con la poesía.

Hoy quiero escribir acerca de los Sonetos de Shakespeare, que quizá no sean tan famosos como sus obras dramáticas. Con esto no quiero decir que no sean conocidos, sino que al público en general "le suenan" más los textos relacionados con el teatro. Es como cuando, al hablar de PierPaolo Pasolini, a menudo destacamos su labor de cineasta por encima de su labor como poeta y escritor, aunque ambas partes de su obra sean bastante célebres.


Los Sonetos de Shakespeare son, fundamentalmente, poemas de tema amoroso. Una parte del grupo de poesías se dirige a un joven, acerca de cuya identidad mucho se ha especulado, así como acerca de la naturaleza de la relación que pudo haber mantenido con Shakespeare. Hay quien dice que ni siquiera existió y quien pinta esa supuesta relación como una suerte de amor prohibido, sin olvidar a quien afirma que Shakespeare sentía un afecto natural por el joven (¿un actor? ¿un caballero? ¿un noble?), que no pasaba de la mera amistad.

Sea como fuere -lo cierto es que no me interesa alimentar polémicas ni especular sobre el vacío-, estos poemas son ciertamente muy hermosos, al igual que la otra parte del conjunto. Este otro grupo de poesías está dedicado a una mujer, conocida y ya célebre como la dama oscura, una expresión a mi modo de ver muy sugerente y hermosa. Existe una cierta diferencia entre los sonetos dirigidos al joven y los otros que tienen como objeto amado a la mujer, siendo estos últimos un tanto más pasionales e incluso carnales que los primeros, que tienen un mayor tono de veneración.

Si hay algo que me gusta especialmente de estos poemas de Shakespeare, es la habilidad del joven escritor -pues el autor escribió estos versos en su juventud- para mostrar un amplio abanico de sentimientos, emociones y pensamientos hasta de índole filosófica, desde los celos y la tristeza por la ausencia del ser amado hasta numerosas referencias al tópico clásico del tempus fugit.

Para terminar, copiaré dos de los sonetos de Shakespeare. Espero los disfruten y se animen a leer el resto, si es que no lo han hecho ya:

Soneto LXXXI

O vivo para hacer vuestro propio epitafio,
o vos sobreviviréis a mis podridos huesos,
mas no podrá la muerte arrancar tu memoria,
aunque todo lo mío no se recuerde nunca.

Desde aquí, vuestro nombre, tendrá vida inmortal,
y yo, cuando me vaya, moriré para el mundo,
me darán en la tierra una fosa común,
mas vos, tendréis la tumba en el ojo del hombre.

Porque tu monumento serán mis dulces versos,
que ojos, aún no nacidos, un día leerán
y las lenguas futuras, comentarán de vos,
cuando los que hoy respiren, estén ya todos muertos.
Pero vos, viviréis -por virtud de mi pluma-
en el labio del hombre, cuando su aliento nace.

Soneto CLIV

Estaba un bello día, dormido el Niño-Amor.
A su lado está el fuego que incendia corazones.
Mientras que varias Ninfas con voto de pureza,
pasaron por allí. La mano virginal

de la más bella virgen, tomó la dulce llama,
que a legiones de almas había calentado,
y así, el suave jastial del ardiente deseo,
fue tomado del sueño por la casta doncella.

Luego apagó la antorcha, en una fuente fría,
que del fuego de Amor, tomó calor perpetuo,
convertida en un baño que alivia a los enfermos.

Esclavo de mi amada, llegué para curarme,
y aprendí sólo esto: Que el fuego del Amor,
aunque calienta el agua, no enfría el corazón.

(1) Cuadro en el que aparece el autor de los Sonetos, Shakespeare.

3 comentarios:

Jaume dijo...

La poesía de Shakespeare es realmente muy buena. Además el modelo del soneto era relativamente nuevo para la época. Para mí, junto con Ausiàs March, es uno de los grandes poetas del amor.

Saludos,

Jaume

El llano Galvín dijo...

Hola M@riel!
El primer soneto que muestras es precioso, creo que es el que más me gusta, quizás por la idea de la fugacidad de la vida y el peso de la muerte sobre las acciones mundanas.
Un beso!!

Alhana dijo...

Debo reconocer que he leído más poesía de Shakespeare que teatro (tan sólo Romeo y Julieta). Tendrán más fama sus obras de teatro y sin embargo, fue un poeta excepcional.

De sus sonetos, el que más me gusta es el CXVI: "Permitidme que no admita impedimentos en el enlace de las almas fieles: no es amor el amor que cambia siempre por momentos...". Tuve la suerte de que a Emma Thompson se le ocurrió introducirlo en el guión de su versión cinematográfica de Sentido y Sensibilidad (ya sabes lo que me gusta Jane Austen) y no puedo evitar que me salte la lagrimita en la escena en que lo recitan.

Un abrazo.