martes, 8 de septiembre de 2009

Poemas de Oscar Wilde

Yo misma me sorprendo al leer las entradas anteriormente publicadas en este blog, al que apenas falta un mes para cumplir un año, y darme cuenta de que no he escrito nada acerca de Oscar Wilde. Resulta extraño, puesto que se trata de mi escritor favorito, uno de tantos, en realidad, ya que la lista de mis favoritos es largo. Aún así, los textos de Wilde siguen haciéndome evocar, reflexionar, sonreír, llorar y soñar.

Oscar Wilde es conocido sobre todo por su labor narrativa, tanto en cuentos (El príncipe feliz, Una casa de granadas, El fantasma de Canterville,...) como en novela, aún pese a que en lo referente a este último género tan sólo hallamos una publicación, El retrato de Dorian Gray, quizá la obra más famosa del escritor. Y, por supuesto, cómo olvidar sus textos teatrales, que causaron sensación en distintos momentos, con títulos como El abanico de Lady Windermere o La importancia de llamarse Ernesto. Sin embargo, poco se habla de su obra lírica, aunque en ella también hallamos pequeñas pero notables joyas literarias.



Sus primeros poemas datan de su período universitario, y conformaron un libro que no tuvo excesivo éxito en su momento, pero que aún así recibió buenas críticas. Son versos de una época en la cual el escritor de algún modo buscaba todavía su voz, iniciaba su andadura en el mundo de los libros, pero que aún así resultan muy hermosos, en la tónica general de abundantes textos del escritor. Un ejemplo de ello es Vita Nuova, que acompaña a otros poemas relacionados con sus visitas a Italia y Grecia, que le marcaron profundamente:

Vita Nuova

Me detuve junto al mar inmemorial
hasta que el rocío de las olas cara y cabellos empapara;
los rojos fuegos luengos del día agonizante
ardían en el Oeste; soplaba el viento horrible
y huían hacia tierra clamorosas gaviotas:
'¡Ay!', grité, 'Mi vida llena está de dolor llena,
quién puede cosechar fruto o grano dorado
de estos páramos que sin cesar duramente trabajan?
Mis redes se abren enormes con roturas y fallas;
sin embargo, como un último esfuerzo,
en el mar arrojarlas y aguardar el final.
Entonces, ¡oh gloria súbita
de las aguas negras de mi pasado torturado
vi el esplendor argénteo de blancos brazos ascender!

Es imposible no destacar también aquel poema, Rávena, con el cual obtuvo su primer galardón literario (por parte de la universidad de Oxford), y su nombre empezó a sonar un tanto en los círculos referentes a los libros. Son versos también de inicio, sumamente hermosos y evocadores, realmente de mis favoritos.

Para terminar, he de hacer referencia a los llamados poemas en prosa, que podrían considerarse tanto microrrelatos como escritos a caballo entre la narrativa y la prosa poética. Les dejo uno de mis favoritos, que entremezcla maestría literaria, unas cuantas ideas estéticas del autor y un reflejo fiel del estilo habitual del escritor.

El artista

Una tarde, le vino al alma el deseo de dar forma a una imagen del Placer que se posa un instante. Y se fue por el mundo a buscar bronce, pues sólo en bronce podía concebir su obra.
Pero había desaparecido el bronce del mundo entero; en parte alguna del mundo entero podía encontrarse bronce, salvo el bronce sólo de la imagen del Dolor que dura para siempre.
Era él quien había forjado esta imagen con sus propias manos, y la había puesto sobre la tumba de lo único que había amado en la vida. Sobre la tumba de lo que más había amado en la vida y había muerto había puesto esta imagen hechura suya, como prenda y señal del amor humano que no muere nunca, y como símbolo del dolor humano que dura para siempre. Y en el mundo entero no había más bronce que el bronce de esta imagen.
Y tomó la imagen que había formado y la puso en un gran horno y se la entregó al fuego.
Y con el bronce de la imagen del Dolor que dura para siempre esculpió una imagen del Placer que se posa un instante.

Sería preciso mencionar, también, la Balada de la Cárcel de Reading, una obra que no me canso de leer, sencillamente impresionante. Sin embargo, prefiero dedicar un post entero al comentario acerca de ella, así que sobre eso versará mi próximo artículo.

1 comentario:

Jaume dijo...

"... un home que no coneix les lleis del comerç entre els homes/ i d'aquí, tanmateix, ve la seva grandesa: Wilde no sabia, ni volia saber,/ res que no li hagués dit la remor del vent a les cortines." (III, Tròpic de Càncer, Els Miralls, Pere Gimferrer).

Grandísimo artista. Su tumba es también bastante espectacular.

Saludos,

Jaume