jueves, 1 de octubre de 2009

Cruceiros

Cuando los turistas visitan Galicia, se llevan en la memoria un sinnúmero de rasgos más o menos típicos de este lugar y cultura, desde la gastronomía hasta el verdor de los montes, incluyendo las hermosas costas o las distintas fiestas. Añadamos algunos monumentos, así como las costumbres típicas de cada pueblo, la música y el baile popular, además de una pequeña semblanza de la propia lengua, el gallego. Dentro de todo esto, hay algo que a mí, como gallega, siempre me ha llamado la atención y gustado bastante. Se trata de los cruceiros, una clase de monumento cuyo nombre indica ya claramente su morfología. Está compuesto por una cruz de piedra, a menudo adornada con escenas religiosas. Aparecen en encrucijadas, zonas dedicadas al culto, etc.


Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, un muy famoso escritor gallego, redactó un texto sumamente hermoso, que pertenece a su obra Cousas.

"Onde hai un cruceiro houbo sempre un pecado, e cada cruceiro é unha oración de pedra que fixo baixar un perdón do Ceo, polo arrepentimento de quen o pagou e polo gran sentimento de quen o fixo.

¿Tendes reparado nos nosos cruceiros aldeáns? Pois reparade.

A Virxe das Angustias, enclavada no reverso de moitas cruces de pedra, non é a Piedá dos escultores; é a Piedade crea da polos canteiros.

Os nosos canteiros, deixándose levar polo sentimento, non podían maxinar un home no colo da nai.

Para os artistas canteiros Xesucristo sempre é pequeno, sempre é o Neno, porque é o Fillo, e os fillos sempre somos pequenos nos colos das nosas nais.

Reparade nos cruceiros e descubriredes moitos tesouros."

Aunque no soy amiga de las traducciones y prefiero leer los textos en su lengua original siempre y cuando me sea posible, veo importante colocar el fragmento también en castellano, aunque a mi parecer se entiende bastante bien en gallego. De todos modos, aquí lo tienen; no me negarán que, como ocurre a menudo con las traducciones, parte de la esencia, de la magia de las palabras, se pierde.

"Donde hay un cruceiro hubo siempre un pecado y cada cruceiro es una oración de piedra que hizo bajar un perdón del Cielo, por el arrepentimiento de quien lo pagó y por el sentimiento de quien lo hizo.

¿Os habéis fijado en los cruceiros, aldeanos? Pues fijaos.

La Virgen de las Angustias, enclavada en el reverso de abundantes cruces, no es la Piedad de muchos escultores; es la Piedad creada por los canteros.

Nuestros canteros, dejándose llevar por el sentimiento, no podían imaginar un niño en el regazo de su madre.

Para los artistas canteros Jesucristo siempre es pequeño, siempre es Niño, porque él es el Hijo, y los hijos siempre estamos en el regazo de nuestras madres.

Fijaos en los cruceiros y descubriréis muchos tesoros".

(I) Cruceiro situado cerca de la catedral de Lugo.

(II) Imagen que acompaña a este texto original en el original, por el autor.

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