lunes, 25 de mayo de 2009

Mario Benedetti

Hoy dedicaré un post a uno de mis escritores favoritos, de cuyo fallecimiento se hicieron eco los medios de comunicación hace cerca de una semana. Y no es para menos. Mario Benedetti desarrolló una extensa y fructífera carrera literaria, regalando a sus lectores textos extraordinariamente hermosos.

Nació en el año 1920, en Uruguay. Fue en la capital de este país, Montevideo, donde pasó algunos años de su infancia y asistió a la escuela. Se inició siendo aún joven en el mundo de las letras, a través de algunos artículos de índole periodística en revistas y periódicos. Recibió algunos premios gracias a su labor en el mundo de la escritura. Años después, a causa de su militancia política, que no casaba con el clima social de Uruguay en aquellos momentos, se vio obligado a abandonar el país, en el año 1973 (Golpe de Estado del 27 de junio). Regresó a este país en 1983. Entretanto, continuó su producción literaria, en diversos campos. Si me permiten la apreciación, diré que prefiero al Benedetti ensayista y poeta que al autor de artículos, aunque, evidentemente, se trata de una opinión completamente subjetiva y personal. El célebre escritor recibió una serie de premios de Universidades, Asociaciones y Organismos a nivel nacional e internacional. Falleció hace apenas una semana, el 17 de mayo de este mes.

Les dejo dos de mis poemas favoritos de Benedetti, deseando que los disfruten tanto como yo:

Ustedes y nosotros
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez,
nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien.

Ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom,
nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud.

Ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón,
nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función.
Ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal,
nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar.
Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial,
nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Te quiero
Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

lunes, 18 de mayo de 2009

Fallece Mario Benedetti

Viendo el telediario, acabo de enterarme de que ha fallecido este excelente autor, uno de mis favoritos. Me ha apenado en grado sumo la noticia y, desde este blog, desearía rendirle un pequeño homenaje, escribiendo mañana mismo un artículo acerca de él. Hoy le dejo un poema del autor que me viene ahora mismo a la mente, y cuyo recuerdo se ha avivado con esta noticia. Pues así escribía Benedetti sobre la muerte...


Pasatiempo

Cuando éramos niños

los viejos tenían como treinta
un charco era un océano

la muerte lisa y llana

no existía;

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta

un estanque era océano

la muerte solamente

una palabra;

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta

un lago era un océano

la muerte era la muerte

de los otros;
ahora veteranos
ya le dimos
alcance a la verdad

el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza
a ser
la nuestra.

Y recuerdo también esa magnífica elegía que Cernuda le dedicaba a Lorca, rogando que algún grande de este mundo del arte de combinar las letras para hacer surgir la magia que encierran las palabras escriba un poema en honor de Benedetti, un escritor que sin lugar a dudas ha marcado a numerosos lectores.

jueves, 7 de mayo de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Tiempo atrás había realizado una referencia al primer volumen de la trilogía Millenium, Los hombres que no amaban a las mujeres. Hace un par de meses concluí la lectura de la segunda parte, que me ha enganchado y gustado bastante más que la primera. Si Los hombres que no amaban a las mujeres ya me gustó, imaginen lo que he disfrutado leyendo esta segunda parte.


Sin embargo, he de decir que este disfrute no se debe a la maestría literaria de Stieg Larsson o a que su literatura resulte fascinante y hermosa, sino que a sus escritos crean tal adicción -no hay palabra que mejor defina esto- en mí (y supongo que en resto de lectores y lectoras), que no soy capaz de soltar la novela hasta acabarla por el simple afán de "saber qué va a pasar". Dentro del mundo de la novela negra, esto es algo a valorar y a tener muy cuenta.

Les dejo, pues, la sinopsis, extraída de la web oficial:

"Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos placeres en una playa del Caribe.

¿Y Mikael? El gran héroe, Súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional por parte de colegas y otros medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le han propuesto una pareja, Dag y Mia.

Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo".

Además, añado un link a la web ya mentada para descargar el primer capítulo.