domingo, 14 de junio de 2009

Amélie Nothomb

En este post escribiré acerca de Amélie Nothomb, una escritora que últimamente me tiene cautivada, hasta el punto de que en apenas dos semanas he ido constantemente a la biblioteca para poder leer todos los libros que ha publicado. ¡Es sencillamente fascinante! Actualmente se considera como una de las mejores escritoras francesas, ya de renombre europeo y mundial.

El componente autobiográfico es importante, por no decir que a menudo resulta fundamental, en las novelas de esta autora. Y es que Nothomb ha tenido una existencia azarosa. Nació en Japón en el año 1967, pero era de origen belga, concretamente de una de Bruselas. Pasó su infancia y adolescencia en Japón (donde su padre ejercía como embajador) y también en China. Esto influyó notablemente en sus textos; algunos de sus libros están, de hecho, ambientados en estos países.


Para Amélie y su modo de escribir hay cantidad de adjetivos; a menudo emplea el humor cáustico, el humor trágico e incluso el humor con tintes filosóficos... Es frecuente que en sus libros un razonamiento complejo y que invite a la reflexión se enmascare en un inocente y gracioso párrafo. Y, por supuesto, esta su faceta provocadora, acompañada de su faceta de crítica a la sociedad o a determinados modos de vida.

No dejen pasar una oportunidad de leer alguno de sus libros. Se trata, en general, de novelas breves e intensas, de esas que se leen sin parar. Les dejo una lista con algunas de sus obras, por si algún día, en su visita a una librería, recuerdan el nombre de la autora o el título de uno de sus libros, y desean comprar alguna de estas geniales novelas. ¡Merecen la pena!

Higiene del asesino Estupor y temblores Diario de golondrina Metafísica de los tubos Biografía del hambre Ácido sulfúrico El sabotaje amoroso Cosmética del enemigo Diccionario de nombres propios Antichrista
Ni de Eva ni de Adán

(1) La imagen, obviamente de Amélie Nothomb, decora la portada de su último libro, Ni de Eva ni de Adán.

sábado, 6 de junio de 2009

Los Sonetos de Shakespeare

Les mentiría si negase que siento una especial predilección por la poesía, frente a otros géneros literarios como el ensayo o el teatro, aunque me gusten igualmente. Sin embargo, el género lírico significa mucho para mía; junto con la novela y el tratado filosófico, es la clase de obra con la que más disfruto. Esta cuestión queda, a mi modo de ver, reflejada en este blog, pues si obtienen el balance de artículos publicados, verán que buena parte de ellos tienen que ver con la poesía.

Hoy quiero escribir acerca de los Sonetos de Shakespeare, que quizá no sean tan famosos como sus obras dramáticas. Con esto no quiero decir que no sean conocidos, sino que al público en general "le suenan" más los textos relacionados con el teatro. Es como cuando, al hablar de PierPaolo Pasolini, a menudo destacamos su labor de cineasta por encima de su labor como poeta y escritor, aunque ambas partes de su obra sean bastante célebres.


Los Sonetos de Shakespeare son, fundamentalmente, poemas de tema amoroso. Una parte del grupo de poesías se dirige a un joven, acerca de cuya identidad mucho se ha especulado, así como acerca de la naturaleza de la relación que pudo haber mantenido con Shakespeare. Hay quien dice que ni siquiera existió y quien pinta esa supuesta relación como una suerte de amor prohibido, sin olvidar a quien afirma que Shakespeare sentía un afecto natural por el joven (¿un actor? ¿un caballero? ¿un noble?), que no pasaba de la mera amistad.

Sea como fuere -lo cierto es que no me interesa alimentar polémicas ni especular sobre el vacío-, estos poemas son ciertamente muy hermosos, al igual que la otra parte del conjunto. Este otro grupo de poesías está dedicado a una mujer, conocida y ya célebre como la dama oscura, una expresión a mi modo de ver muy sugerente y hermosa. Existe una cierta diferencia entre los sonetos dirigidos al joven y los otros que tienen como objeto amado a la mujer, siendo estos últimos un tanto más pasionales e incluso carnales que los primeros, que tienen un mayor tono de veneración.

Si hay algo que me gusta especialmente de estos poemas de Shakespeare, es la habilidad del joven escritor -pues el autor escribió estos versos en su juventud- para mostrar un amplio abanico de sentimientos, emociones y pensamientos hasta de índole filosófica, desde los celos y la tristeza por la ausencia del ser amado hasta numerosas referencias al tópico clásico del tempus fugit.

Para terminar, copiaré dos de los sonetos de Shakespeare. Espero los disfruten y se animen a leer el resto, si es que no lo han hecho ya:

Soneto LXXXI

O vivo para hacer vuestro propio epitafio,
o vos sobreviviréis a mis podridos huesos,
mas no podrá la muerte arrancar tu memoria,
aunque todo lo mío no se recuerde nunca.

Desde aquí, vuestro nombre, tendrá vida inmortal,
y yo, cuando me vaya, moriré para el mundo,
me darán en la tierra una fosa común,
mas vos, tendréis la tumba en el ojo del hombre.

Porque tu monumento serán mis dulces versos,
que ojos, aún no nacidos, un día leerán
y las lenguas futuras, comentarán de vos,
cuando los que hoy respiren, estén ya todos muertos.
Pero vos, viviréis -por virtud de mi pluma-
en el labio del hombre, cuando su aliento nace.

Soneto CLIV

Estaba un bello día, dormido el Niño-Amor.
A su lado está el fuego que incendia corazones.
Mientras que varias Ninfas con voto de pureza,
pasaron por allí. La mano virginal

de la más bella virgen, tomó la dulce llama,
que a legiones de almas había calentado,
y así, el suave jastial del ardiente deseo,
fue tomado del sueño por la casta doncella.

Luego apagó la antorcha, en una fuente fría,
que del fuego de Amor, tomó calor perpetuo,
convertida en un baño que alivia a los enfermos.

Esclavo de mi amada, llegué para curarme,
y aprendí sólo esto: Que el fuego del Amor,
aunque calienta el agua, no enfría el corazón.

(1) Cuadro en el que aparece el autor de los Sonetos, Shakespeare.