jueves, 24 de diciembre de 2009

Felicitando las Fiestas con literatura

En estos días tan señalados, es imposible no escribir una entrada, al menos en uno de mis tres blogs, con objeto de felicitar estas Fiestas y desear un muy feliz Año Nuevo a todos mis lectores. No soy dada a 'alterar' de esta manera la habitual temática de mis bitácoras, pero en este caso me parece sencillamente imprescindible.

De todas maneras, como se trata de un blog de literatura, y aprovechando que en pleno 24 de diciembre a una le entra una extraña y pasajera fiebre digna de los Magos, me gustaría dejarles también mi obsequio navideño. Se trata, como posiblemente habrán adivinado, de algo relacionado con el mundo de los libros.


Sería una buena idea -y, de hecho, la he valorado- ofrecerles un pequeño catálogo de las a mí juicio mejores obras publicadas en estas fechas, para que ustedes se decidan a regalar algunas, pero como mi subjetividad no conoce límites, prefiero recomendarles una relación de textos vinculados con el mundo de la Navidad, todos ellos pertenecientes a grandes autores.

Por supuesto, resultaría casi criminal obviar el Cuento de Navidad, de Charles Dickens. Una obra para pequeños y mayores, adaptada innumerables veces al cine, en grandes versiones como la de Disney que personas de varias generaciones han disfrutado o el reciente filme al respecto para el cual prestó Jim Carrey su rostro. Todo un clásico de argumento ciertamente redondo, con un sinnúmero de mensajes. Le acompañan otros relatos de tema navideño, dentro de Canción de Navidad.

Hans Christian Andersen es otro de esos grandes autores con los que, en mayor o menor medida, todos hemos crecido o vivido una etapa de nuestra infancia. Muchos de sus relatos se han convertido ya en clásicos dentro de la literatura popular. La vendedora de fósforos es un excelente cuento que pueden ustedes leer -o narrar- a su hijos, sobrinos, nietos y ese largo etcétera de pequeños familiares. Se deduce con facilidad un hermoso y sencillo mensaje. No se olviden, dentro de la obra de este autor, de su otro relato, El abeto. Para los más pequeños no se olviden, igualmente, de Enid Blyton.

Grandes literatos como Emilia Pardo Bazán o Fiodor Dostovesky redactaron también hermosos cuentos navideños que debo recomendarles: Cuentos de Navidad y Reyes y El árbol de Navidad, respectivamente. Tolkien, con Las cartas de Papá Noel o Michael Ende, con El ponche mágico, igualmente inolvidables, autores eternos dentro del mundo de la literatura.

¿Les apetece saber un poco más? ¿Quizá encontrar algún relato navideño que narrar? ¿O una novela que haga pensar? ¿O, y esto también es posible, descubrir qué escribieron acerca de este tema grandes de la literatura como Azorín? No puedo menos que recomendarles una visita a este enlace.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Homenaje a la Generación del 27

Se cumplían cerca de 80 años el pasado día 16 de un importante acontecimiento para la historia de la cultura literaria en general, de la cultura literaria española en particular. Como en este blog parece que últimamente imperan las efemérides, ¡qué menos que incluir también ésta!



Con acontecimiento relevante me refiero a aquel considerado como ineludible parte fundacional en la Generación del 27, un homenaje al genial Góngora en el Ateneo de Sevilla. En este período encontramos poetas conocidísimos y decididamente clave. Rafael Alberti, García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Luis Cernuda, Pedro Salinas... versos que han sido y son célebres, y que posiblemente permanecerán en nuestra memoria durante siglos y siglos. Esperemos que así sea, que les ocurra aquello que Ovidio soñaba al final de sus Metamorfosis y afirmaba de la siguiente forma:

"Y he concluido ya una obra que ni de Júpiter la ira ni los fuegos,
ni el hierro ni la devoradora vejez pudiera abolir.
Cuando quiera aquel día que en nada sino en el cuerpo este
jurisdicción tiene, acabe el espacio de mi incierta edad.
Con la mejor parte de mí sobre los altos astros,
perenne, iré, y mi nombre será indeleble.
[...]
Con la boca del pueblo se me leerá y a través de todos los siglos en la fama,
si algo tienen de verdadero los presagios de los poetas, viviré".

[Metamorfosis, XV]

Así pues, en días como estos, rememoremos a los grandes poetas y que no se quede esto tan sólo en una referencia, sino que espero les anime a buscar, a leer, a disfrutar, a reflexionar, a sentir, a descubrir este mundo inefable que es el de la poesía, ese encuentro entre lo real y lo imaginado, quizá entre lo humano y lo divino.


Decía el mismo Luis Cernuda en su impresionante elegía a Lorca, otro de los grandes:

"Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
y luego le consuela a través de la muerte"

Me sumo yo también, como tantos otros bloggers, a la iniciativa promovida en el blog Re(paso) de lengua. Sin embargo, además de elegir un poema concreto, incluiré al final enlaces a todas las entradas de este blog en las que se han mencionado poetas y poemas de esta Generación del 27.

Soneto gongorino

Este pichón del Turia que te mando,
de dulces ojos y de blanca pluma,
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.

Su cándida virtud, su cuello blando,
en limo doble de caliente espuma,
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.

Pasa la mano sobre su blancura
y verás qué nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.

Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscuro,
llora sin verte su melancolía.

[Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca]

Si desean empaparse de poesía...

Sonetos del amor oscuro, Federico García Lorca.
Grito a Roma, Federico García Lorca.
Chove en Santiago, Federico García Lorca.
Herido de amor, Federico García Lorca.
Yo fui, Luis Cernuda.
Menos tu vientre, Miguel Hernández.
Elegía a Ramón Sijé, Miguel Hernández.
El niño yuntero, Miguel Hernández.
Nanas de la cebolla, Miguel Hernández.

Dada la pasión de esta blogger por la obra de estos autores, no descarten próximas referencias y artículos sobre el tema.

¿Deseos de saber más? Les recomiendo, para acabar, una visita a este excelente website sobre la Generación del 27.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Disculpe el señor

¿Qué nos dice la fecha que es posible leer sobre el título de esta entrada? 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos. No es frecuente que yo reseñe una puntual efemérides en estos blogs, pero en este caso me parece sencillamente ineludible hacer la obligada mención.

Podemos dedicar, es cierto, unos instantes a congratularnos por la existencia de esta Declaración o por el esfuerzo puesto en aplicarla y cumplirla, pero nada estaríamos haciendo, realmente, si nuestra reflexión no estuviese orientada hacia otro lado, hacia ese mundo que a menudo nos sentimos tentados de creer lejano al nuestro en el cual estos Derechos son sólo un papel que muchos no conocen, más no saben leer e incluso más no cumplen ni exigen sean cumplidos.

¿Cómo no mirar si basta abrir encender la televisión, abrir el periódico, conectar la radio o entrar en cualquiera de los geniales diarios online, sean de profesionales o de los que se han sumado al fenómeno del periodismo ciudadano? Se habla -se escribe, y no olvidemos que Verba volat, scripta manet- de pobreza, de sostenibilidad, de explotación, de hambrunas, de guerras, de abusos, de extorsiones, de discriminación, de segregación religiosa, de homofobia, de xenofobia, de violencia de género, de fundamentalismos varios, de injusta repartición de la riqueza,...

Y, al hilo de pobreza y de repartición injusta de la riqueza, les dejo una canción sublime de Serrat. Ya he citado en numerosas ocasiones a este cantautor, en diferentes artículos de la bitácora, por lo que supongo ya conocen el modo en que me apasionan sus canciones. Ésta, en concreto, cumple su objetivo: mueve a la reflexión.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Quién va allí?

Hace ya bastante tiempo publiqué un post sobre Walt Whitman, excelente escritor estadounidense al que Lorca dedicó una bonita oda y que destaca por sus poemas naturalistas, panteístas y demostradores de simpatía hacia la especie humana en general, a menudo una celebración de la existencia. Se ha dicho -escrito- de él que es complejo de entender, que su vida profesional tuvo tintes de fracaso y que sus poemas resultan extraños y etéreos. Hoy les dejo mi favorito, tan inspirador, tan peculiar y tan fascinante. Propio de un maestro.

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¿quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?
Cuanto yo señale como mío,
debes tú señalarlo como tuyo,
porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.
¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?
Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Soy fuerte y sano.
Por mí fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.
Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse
con el compás de un carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)
Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Oscar Wilde. La biografía

Lo prometido es deuda, de manera que, con un día de retraso, aquí tienen la referencia a la vida del escritor Oscar Wilde coincidiendo con el 109º aniversario de su muerte. Mis disculpas por no publicarlo ayer como convenía pero, aunque lo tenía listo, por una serie de razones no pude subirlo. Aquí lo tienen.

Oscar Wilde nació en octubre del año 1854. Irlandés, aunque viviera buena parte de su vida entre Inglaterra y Francia, fue a estudiar siendo un niño a otra ciudad del extranjero. De este período data su primer escrito conocido, una carta a su madre con algún rudimentario e infantil dibujo que puede consultarse en la edición anotada de sus cartas. Busquen la conmemorativa del año 2000 por parte de su nieto; es una selección genial.


Ingresó posteriormente en la universidad de Oxford, donde cursó materias relacionadas con la rama Humanística, sintiéndose sinceramente fascinado por el mundo de la poesía y de la antigüedad reinterpretada desde un prisma literaria. Sus viajes junto a uno de sus profesores a distintas zonas donde podían contemplarse yacimientos y monumentos que recordaban a la Grecia y a la Roma clásicas debieron hacer nacer en él un espíritu casi homérico. Escribió numerosos poemas relacionados con estos viajes.

Su primera obra lírica célebre y galardonada fue su poema narrativo Ravenna, con el cual obtuvo un importante premio. Publicó algunos poemas vinculados con esta etapa de primera juventud y, posteriormente, se ocupó en distintos trabajos, a menudo no muy conocidos, como la escritura de artículos periodísticos -participó igualmente en la redacción de algunos escritos críticos- o las conferencias por Estados Unidos acerca de temas sociales y artísticos. Cabe decir que hizo furor en esta ciudades del Nuevo Continente.

Casó con Constance y tuvo con ella un par de hijos, Cyryl y Vivien, aunque este aspecto de su vida privada resulte hasta cierto punto anecdótico por la escasa repercusión e importancia que en la práctica tuvo sobre su vida y obra, al menos en este punto de su biografía. Aunque vivió algunos períodos de inestabilidad económica, no tardó en alzarse de nuevo gracias al éxito de esas mentadas conferencias y de sus obras de teatro. Aunque la mayor parte alcanzasen gran éxito, debemos recordar que una de las primeras, Vera o Los nihilistas, fue un rotundo y desgraciado fracaso.

Wilde se convirtió en una figura conocida dentro de los círculos culturales y no culturales de la sociedad en que vivía, tanto por sus textos célebres ya en su época, como por su aguzada e irónica pluma. Por favor, no olviden comprar, si vistan Dublín, uno de esos recopilatorios de frases punzantes y creativas frases en idioma original. Acabarán llenando de citas literales textos de la vida diaria.

Distintos aspectos de la vida de Oscar Wilde resultaron polémicos en su momento y causaron un cierto revuelo en la sociedad de su época. Un ejemplo de ello fue la publicación de su novela El retrato de Dorian Gray, de la que hablaré más adelante en un post individual. Y, la controversia y escándalo por antonomasia, fue el juicio que marcó un antes y un después en su existencia, uno de los juicios más sonados del final del siglo XIX.

Aún pese a ese matrimonio con Constance, los afectos de Oscar Wilde se dirigieron en su mayor parte hacia otros hombres. La lista de sus amantes masculinos, esporádicos o no, es considerable. Entre ellos, es importante destacar al primero de ellos, Robbie, amigo íntimo que le acompañó en sus últimos días y al igualmente célebre Lord Alfred 'Bosie' Douglas, igualmente poeta, aunque sus versos hayan pasado a la historia más por su relación con Oscar Wilde que por la calidad de la que eran poseedores. Y, de todas formas, de Bosie nos ha quedado un fragmento en la memoria, aquel de 'El amor que no debe ser nombrado'.

La relación de Oscar Wilde con Bosie, con momentos más o menos tormentosos, pero en definitiva duradera y significativa dentro de la existencia del escritor, fue una de las indirectas causas del inicio de un proceso inicialmente no dirigido contra Wilde. Fue el padre de Bosie, el marqués de Quensberry, quien enojó al escritor enviándole una carta difamatoria. Un Wilde furioso y mal aconsejado decidió llevarle a juicio por injurias. El proceso se volvió contra él y concluyó el injusto juicio con una condena a dos años de trabajos forzados una vez quedó demostrada la 'inmoralidad' de un escritor al que antes la sociedad reverenciaba aún pese a lo que de él se dijese y que, a la salida de prisión, física y psicológicamente destrozado, llegó a sufrir una suerte de ostracismo.

Acabó sus días sin nuevos escritos relevantes, relegados al creativo olvido sus cuentos, su novela, su teatro, sus poesías y sus certeros ensayos. Durante sus últimos años se trasladó a otro lugar y realizó algún pequeño viaje, pero no tardó en fallecer, apenas dos años después de salir de prisión. Su muerte tuvo lugar el 30 de noviembre del año 1900, cuando tan sólo tenía cuarenta y seis años. Por fortuna, sus textos, su agudo ingenio, sus acciones y su cualidad de escritor que vivió los últimos suspiros del siglo XIX, explorando distintas corrientes, como el esteticismo o el decadentismo, permanecen todavía en nuestra memoria.

Nota: He intentado centrarme en aspectos puramente biográficos, con alguna referencia a las obras literarias. Como saben, este artículo pertenece a un conjunto de artículos sobre el escritor en cuestión. He escrito ya a aquellos vinculados con la poesía y, paulatinamente, iré publicando acerca de relato, novela y teatro, además de ensayo y cartas.