miércoles, 21 de julio de 2010

Cementerio de las naranjas amargas

Este verano no se comporta como una excepción, y de nuevo la cantidad de libros que leo -y el detenimiento con el que lo hago- son mucho mayores que en otras épocas del año. Recuerdo que la pasada estación veraniega les hablaba de novelas de Isabel Allende y de la excelente trilogía Millenium. En esta ocasión, me gustaría reseñar una excelente obra narrativa de un autor quizá un poco menos conocido, pero que se ha hecho un nombre en la literatura occidental y que está, de hecho, considerado como uno de los grandes narradores austriacos del momento.

Josef Winkler es un escritor en el que yo no me había fijado hasta estos días, si exceptuamos un volumen relacionado con la Roma de los últimos cincuenta años del siglo XX hojeado brevemente hace tiempo. Cementerio de las naranjas amargas ha sido, por tanto, una de estas lecturas que se realizan sin tener una idea demasiado claro de qué puede ocultarse entre las páginas, de la intencionalidad del escritor o del propio contexto de éste, todos factores importantes a la hora de abordar una obra. Lo cierto es que no suele ser mi manera de abordar textos; con frecuencia recabo información previamente a la inmersión en estos mundos de ficción.


Cabe decir que, a medida que avazaba la lectura de la novela, me vi en la necesidad de informarme para, de ese modo, comprender tanto los temas tratados como el enfoque de los mismos. Winkler es un importante exponente de una corriente literaria que, en lugar de ensalzar las virtudes de su tierra madre -en su caso, Austria- vuelve la pluma contra ella y condena lo que considera digno de tal cosa- Así, en la narrativa de este escritor se mezclan percepciones antiguas-como aquellas vinculadas con sus vivencias como niño que creció en una comunidad de corte muy cerrado, envuelto en un halo demasiado cercano al fanatismo religioso- e invención, juegos pseudoautibiográficos e hipérboles arriesgadas, todo ello con un lenguaje y un estilo que suscita, evoca, subyuga e impide -eso puede asegurarse- abandonar la lectura. Su obra gira en torno a una serie de temas fundamentales, que se ponen de claro manifiesto en esta novela: catolicismo -en su vertiente más teñida de radicalización-, muerte y sexualidad. Y, por supuesto, la interrelación de estos, componiendo un fresco al que puede aplicarse el adjetivo de terrible, y convertirse éste en adverbio: terriblemente fantástico.

No es la clásica novela que pueda encontrar un lugar en las pilas de Best Sellers veraniegos -con joyas como las publicaciones de autores que se suman masivamente al thriller esotérico, por ejemplo-, pero resulta muy recomendable para aquellos que deseen disfrutar de una obra compleja y rica en imágenes, que invita -como ocurre con muchos de los libros presentados aquí, pues para mí es un importante requisito- a la reflexión.

Para terminar, les dejo un fragmento de las declaraciones de Winkler al periódico El País en una entrevista acerca de esta obra:

No creo que se pueda aprender a escribir de una forma determinada; cuando escribes, descubres lo que va surgiendo con la frase. Es algo que se puede expresar también a la manera del autor alemán Friedrich Hebbel: 'Cada frase, el rostro de un hombre'. Eso es lo que hago, y si no hay rostros en las frases que he escrito, es que no sirven.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Asesinato

Poeta en Nueva York se considera uno de los libros poseedores de compleja interpretación -casi críptica- dentro de la literatura de Federico García Lorca. Publicado de manera póstuma, se aleja de la forma de otros textos como los pertenecientes al celebérrimo Romancero Gitano y explora otras formas de expresión, con un estilo vanguardista y emparentado a veces con el surrealismo. La recopilación de poesía tiene que ver con la experiencia vital del autor, en primer lugar en lo que a localización y referencias se refiere, y en segunda instancia en lo vinculado con la sencilla expresión poética del propio sentir. Hoy les dejo uno de mis poemas favoritos, Asesinato, en el que a través de la poética representación de un dolor físico se transmite otro de corte más íntimo y espiritual. Cómo no reparar, además, en ese verso -El mar deja de moverse- tan relacionado con las metáforas lorquianas y que, de hecho, ha dado título a un interesante y polémico documental que gira en torno al asesinato del escritor.

Asesinato

¿Cómo fue?
Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raicillas del grito.
Y el mar deja de moverse.
¿Cómo, cómo fue?
Así
¡Déjame! ¿De esa manera?
Sí.
El corazón salió solo.
¡Ay, ay de mí!


viernes, 23 de abril de 2010

A las cinco de la tarde

Siempre he afirmado que la literatura, como todo arte, no está aislada, perdida en un mar de creación yerma, sino que queda frecuentemente vinculada al mundo de la música, del cine, incluso de la fotografía. Y así, esta mañana, al regresar por puro azar a una preciosa película sobre Federico García Lorca, aquella titulada Muerte en Granada, no pude evitar emocionarme hasta las lágrimas con los primeros segundos de ésta. Contienen una superposición de pequeñas secuencias relacionadas con la Guerra Civil y de otras en las que el actor que interpreta a García Lorca recita de emotivo modo un bellísimo fragmento lorquiano (extraído de su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías), con música igualmente preciosa como fondo.

La cojida y la muerte

A las cinco de la tarde
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.
Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.
Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,
cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,
la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
A las cinco en punto de la tarde.
Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.
Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.
El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


lunes, 5 de abril de 2010

La saeta

Se ha terminado ya esta Semana Santa del año 2010, período relevante a nivel religioso y litúrgico para aquellos que se consideren creyentes y, de igual modo, culturalmente significativo por la repercusión e influencia que ha tenido y tiene en nuestra cultura y sociedad. Por ello, no quería dejar pasar estas fechas sin incluir en este blog de literatura -siendo para mí la literatura espejo hermosamente distorsionado, que a veces se muestra exacto, además de cristal transparente- el hermoso poema de Machado cantado por Serrat. Me acuerdo de estos versos y esta música cada vez que, en un informativo, retransmiten imágenes de alguna de esas magnas procesiones andaluzas que son vividas con tanta devoción. Dejando de lado ausencia o presencia de creencias religiosas, lo cierto es que los versos y su significado son sumamente hermosos.

La saeta
Dijo una voz popular
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fé de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!


sábado, 27 de marzo de 2010

Hijo de la luz y de la sombra

Creo que, a través de los artículos que poco a poco he ido publicando en el blog, ha quedado patente mi amor por la poesía y mi especial gusto por una serie de autores; entre ellos, Miguel Hernández. Y, del mismo modo, soy consciente de haber mencionado no pocas veces la vinculación entre música y poesía, esa correlación tan eterna como la historia de estas artes. Por ello, no debo ni quiero olvidar dedicar un post al nuevo CD de Joan Manuel Serrat en el que de nuevo, con su increíble voz y su estilo tan propio, nos trae la magnífica poesía del autor de tan emotivos textos, que fascina a quien se aproxime a su obra.


Hijo de la luz y de la sombra ha sido una obra esperada. No se trata de la primera vez que Serrat transmite -creando al hacer tal cosa- fragmentos del genial autor del siglo pasado. Nadie puede olvidar su interpretación de Nanas de la cebolla o la desgarrada idea de injusticia social de El niño yuntero. Por ello, les recomiendo de manera clara que localicen el ya mencionado CD y lo disfruten, degustándolo con calma, como debe hacerse con aquello calificable de excelente.

Les dejo un fragmento del poema, publicado de manera póstuma, que da título a este CD. Siempre me ha emocionado la manera de emplear el lenguaje de Hernández, los temas tratados por éste; en definitiva, su estilo:

Hijo de la luz

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.
Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.
La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.
La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

Relación de textos incluidos en Hijo de la luz y de la sombra:
1. Uno de aquellos
2. Del ay al ay por el ay
3. Canción del esposo soldado
4. La palmera levantina
5. El mundo de los demás
6. Dale que dale
7. Cerca del agua
8. El hambre
9. Tus cartas son un vino
10. Si me matan bueno
11. Las abarcas desiertas
12. Sólo quien ama vuela
13. Hijo de la luz y de la sombra

Y, para terminar, les sugiero una visita a esta página, donde es posible escuchar online los temas de este nuevo disco. Disfrútenlos.

martes, 2 de marzo de 2010

Lo que se siente sobre un escenario es una experiencia única

Escribía la semana pasada acerca del impresionante estreno de Bodas de sangre a cargo del grupo de teatro Noite Bohemia, que ha tenido su eco en los medios locales y nacionales. Continuando en este misma línea y tratando, de hecho, el mismo tema, hoy complemento el artículo del pasado día con una entrevista a uno de los jóvenes actores que nos trajeron toda la poesía y la emoción de Lorca con sus geniales interpretaciones.

Alexandre López el protagonista de esta entrevista, junto al grupo de teatro Noite Bohemia. Estudiante de Bachillerato, amigo de sus amigos para quienes le conocen, amante del teatro y de otras artes, y joven de su tiempo sin caer en estereotipos, sobre el escenario demostró su valía encarnando el nada sencillo papel de Leonardo.

V.L.:Pocas veces salta a los medios de comunicación una iniciativa como ésta, la de un grupo de jóvenes aficionados al teatro que lo viven y lo sienten. ¿Cómo nació Noite Bohemia? Tengo entendido que
Bodas de sangre no es el primer proyecto que este grupo lleva a cabo, ¿en qué otros proyectos ha estado implicado?
A.L.: Noite Bohemia nació como fruto de la pasión por el teatro. Somos un grupo muy ambicioso y nos gusta alcanzar nuevos límites. El nombre del grupo lo decidimos (en el bus) de vuelta a Coruña tras una actuación, fue algo espontáneo. Hemos trabajado con dos obras más: una comedia,
Tres sombreros de copa, y un drama, Antígona. Han sido proyectos más sencillos que Bodas de sangre, pero satisfactorios. Tres sombreros de copa quedó en cuarto lugar en el concurso Intercentros, con cuatro actores destacados y un mejor actor. Antígona quedó en tercera posición, con tres actrices destacadas. Este año, nuestro director ha querido reunir a todo el reparto de actores en una sola obra y, por lo que parece, ha dado buen resultado.
V.L.: Para los que hemos tenido ocasión de veros actuar, realmente ha sido un verdadero honor disfrutar de esos cerca de noventa minutos, pero a veces es complicado imaginar cuánto esfuerzo hay detrás de una representación con tanto éxito. ¿Cómo fueron las semanas de preparación de
Bodas de sangre?
A.L.: Las semanas de preparación fueron intensas, quizá algo estresantes en algunos momentos. Aún con todo ello tenemos un ambiente inmejorable en la compañía, ya que somos como una gran familia, y eso ha hecho que fuera todo muy llevadero y gratificante.
V.L.: Del mismo modo, a menudo, tras el temple de un actor y su buena interpretación, nos cuesta pensar en lo complejo de la misma, los ensayos, los nervios, la ilusión... ¿Qué se siente sobre un escenario? ¿Cómo se viven los minutos anteriores al momento de salir a escena?
A.L.: Lo que se siente sobre un escenario es una experiencia única. No sé cómo describirlo. Te sientes lleno. Los momentos antes de salir son nervio puro. El corazón se acelera, ¡y es flipante!
V.L.: Con gran frecuencia, en los medios se ofrece una visión de la juventud de hoy día como completamente desinteresada en temas de tipo cultural, ¿qué opinas acerca de esto? ¿Crees que proyectos como
Bodas de sangre ayudan a visibilizar otro tipo de iniciativas, en cierta manera a cambiar este concepto?
A.L.: Quizá esa afirmación sea cierta. Hoy en día la gente de nuestra edad no muestra demasiado interés hacia la cultura. Proyectos como
Bodas de sangre pueden ayudar a fomentar la cultura perdida, sí. Aún así, como toda persona de nuestra edad, también salimos de fiesta, nos divertimos y lo pasamos bien.
V.L.: El estreno de Bodas de sangre fue un tema muy tratado por los medios, en buena parte por la muy polémica decisión de la SGAE. ¿Qué supuso tener a parte de la prensa, la televisión y la radio pendiente de la representación?
A.L.: Supuso cierto agobio, ¡aunque sano! Lo cierto es que gracias a los medios pudimos hacer presión tanto sobre el heredero de Lorca como sobre la SGAE. Tener grupos de apoyo en Facebook o Tuenti también ha ayudado, así como salir en todos los telediarios nacionales y en la prensa.
V.L.: El otro día, te vimos como una verdadera encarnación del Leonardo de Lorca, pero, ¿cómo fueron tus inicios en el teatro? ¿Cuál ha sido el papel que más te ha marcado?
A.L.: Comencé en 2008, justo cuando se creó Noite Bohemia. ¿Mis inicios? Fueron algo desastrosos, no sabía cómo debía actuar. El personaje que másme ha marcado ha sido Leonardo en
Bodas de sangre. La pureza del sentimiento, lo que siente, cómo actúa, como se relaciona con los demás personajes. Su pasión. Su carácter. Son rasgos que me llaman realmente la atención. Es una suerte poder ejercer de Leonardo.
V.L.: Como miembro de un grupo de teatro, ¿animarías a otros jóvenes a intentar participar en una iniciativa parecida?¿Es necesario tener alguna clase de aptitud especial o es el esfuerzo y la capacidad de autosuperación lo que prima?
A.L.: ¡Claro que sí! Animo a cualquier persona a que haga realidad sus metas. Si le gusta el teatro, como en este caso, es muy sencillo. Sólo hay que ponerse las pilas y tener ganas de comerse el mundo. El esfuerzo es algo muy importante, como el afán por conseguir tus metas. Nunca te puedes rendir.
V.L.: Noite Bohemia nos ha traído una excelente representación de la obra del gran escritor granadino. Si Lorca viviese hoy día, ¿qué crees que opinaría de vuestra lucha por conseguir que nadie os baje del escenario?
A.L.: Creo que Lorca se sentiría halagado por defender de tal modo la cultura y, en especial, su magnífica obra. Ojalá viviera para poder ver el abuso que hace la SGAE sobre gente humilde como nosotros.



Desde Viajes Literarios, envío mis más sinceros agradecimientos a Alexandre López y a todo el grupo Noite Bohemia. Con iniciativas como éstas, realmente dan deseos de, parafraseando a Álex, ponerse las pilas y renovar las ganas de comerse el mundo. Bloggera y literariamente, claro.

(1) Imagen tomada durante la representación de Bodas de sangre.

viernes, 19 de febrero de 2010

Bodas de sangre, un impresionante estreno

Soy, sin lugar a dudas, una más que confesa lorquiana, o lorquista, o filo-lorca, o inventen ustedes el adjetivo que deseen, que últimamente parece haberse puesto de moda esto de inventar palabras en determinados ámbitos. No me avergüenzo de reconocerlo; los textos de este gran escritor granadino, desde sus geniales poesías -¿quién no se fascina con el Romancero Gitano o se emociona con Poeta en Nueva York?- hasta sus grandes obras teatrales -esa Casa de Bernarda Alba una y otra vez recreada, esa Yerma que a día de hoy aún nos estremece-. Su vida, su obra, íntimamente unidas... y esa visión del mundo, de la libertad, del amor; esos símbolos tan interesantes, esos signos recurrentes, ese lenguaje poético que nos sacude con toda la fuerza de la poesía... todo en Lorca merece una visión y una revisión.

Hoy desearía escribir no sólo acerca de una obra de este maravilloso autor al que, con franqueza, ya doy por mencionado y vuelto a mencionar en este blog, con la advertencia o promesa de continuar haciendo referencia al mismo. En este caso, me gustaría hacer referencia a la interpretación de una de estas obras, una interpretación que ha corrido a cargo de un grupo de jóvenes aficionados al teatro y que, a mi parecer, ha transmitido de semejante manera el apasionamiento y la profundidad que la literatura debe llevar consigo, que no puedo menos que realizar la debida reseña

Es posible que ustedes hayan oído hablar de la representación de Bodas de sangre por parte de los alumnos de un instituto de A Coruña, fundamentalmente porque ha saltado a los medios una noticia vinculada con dicho estreno. Tal noticia, que pueden consultar aquí, ha desatado la polémica acerca de los derechos de autor, la libertad de expresión, los límites éticos y la legislación vigente. Discusiones, políticos, familiares y referencias aparte, el estreno finalmente ha podido tener lugar, en un espacio teatral, esta misma tarde. Por fortuna, he tenido la oportunidad de estar allí.


No me voy a detener a realizar un completo resumen argumental de Bodas de sangre, suponiendo que muchos de ustedes la conocerán y que, los que no hayan tenido oportunidad de sumergirse en el teatro de Lorca, pueden verse motivados a leer este precioso texto o, aún mejor, buscar un lugar donde asistir a una representación escénica. Baste decir que su argumento es evidentemente trágico y que narra un conflicto que gira en torno al amor y a la muerte, además del enfrentamiento de dos familias, todo ello con el carácter poético que se hace omnipresente en el teatro de Lorca.

Debo decir que me he sentido profundamente honrada de haber asistido a esta representación. Sobre el escenario, la obra adquiría vida, rostros y voces; generaba sentimientos y emociones profundas en el espectador. Me ha sobrecogido la pasión transmitida por estos jóvenes actores y actrices, que, a mi parecer, han conseguido traer a Lorca, con todo su universo, a un grupo de espectadores del siglo XXI. Cuesta, y al mismo tiempo es casi instintivo el proceso, imaginar las largas horas de trabajo detrás de esta sublime representación y, por ello, creo que el aplauso final, en el que todos los espectadores hemos acabado en pie, parece incluso poco. Desearía, pues, dar una humilde pero sincera enhorabuena al elenco de actores y actrices, al profesor, al propio centro, a los encargados del vestuario y a todas aquellas personas que han hecho posible la representación de tan genial obra. Creo que son un verdadero ejemplo, a nivel educativo y cultural, y que en este día -al igual que en muchos otros- merecen un rotundo aplauso cibernético por parte de la comunidad de bloggers de literatura.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Para hacer un poema dadaísta

Con toda posibilidad habrán oído hablar del célebre Tristán Tzara, ese gran motor ideológico y hoy día símbolo del movimiento dadaísta. Con franqueza, las corrientes integradas en estas Vanguardias de principios del siglo XX nunca han sido mis tendencias favoritas, pero el dadaísmo siempre ha tenido algo de fascinante, algo de atractivo, algo de distinto para mí. Un movimiento que, si bien no exactamente anti-arte, sí desafiaba toda convención establecida, toda norma o parámetro creativo, abriendo puertas y horizontes a nuevas maneras de creer. Poseedora de originalidad, ruptura y una cierta dosis de controversia, esta corriente tuvo su eco en los medios del momento.


Como ocurre con otros movimientos vanguardistas, existe un manifiesto en el que se exponen las bases y fundamentos de la corriente en cuestión, aquellos puntos que se defienden como novedosos y certeros. El Manifiesto Dada fue el primer manifiesto dentro de esta corriente. Publicado en 1918 en la revista Dada (sede en Zurich, lugar de aparición del movimiento en cuestión), es un texto fundamental a la hora de asomarse a esta corriente creativa cuya comprensión es a menudo compleja.

Hoy les dejo, en lugar de dicho manifiesto, un texto mucho más breve de Tristán Tzara, que se ha convertido sin duda en símbolo y axioma del Dadaísmo.

Para hacer un poema dadaísta

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que desea
darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte enseguida con cuidado cada una de las palabras que
forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agite suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y será usted un escritor infinitamente original y de una
sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.

martes, 19 de enero de 2010

Sobre el lenguaje

El artículo de hoy no tendrá como tema una obra concreta, ni un autor, ni un estilo literario, ni siquiera una época en concreto. En realidad, podría contextualizarse no sólo en el mundo más ligado a la lengua, sino que también tiene un trasfondo de filosofía e ideales más que interesante. Se trata de una serie de fragmentos del filme Wittgenstein, de Derek Jarman. Preciso es destacar que Jarman es un interesante director del siglo XX con una producción muy particular y a menudo merecedora de que se revisualice y escriba sobre ella. Así mismo, Wittgenstein, interesante filósofo de comienzos del siglo XX con su único libro publicado en vida, Tractatus logicus-philosophicus, resulta una figura igualmente fascinante, especialmente en su vertiente de filósofo-lingüista. Independientemente de la discusión u opinión acerca de sus argumentos -que él mismo discutió en obras publicadas póstumamente-, debe tener su lugar en una bitácora como ésta. Por supuesto, de la mano de esta interesante creación de Jarman.



lunes, 11 de enero de 2010

Rosa roja y una mendiga

Para abrir el apetito de nuevos poemas este año que apenas estamos comenzando, le dejo unos versos de Hilde Doolittle, una escritora estadounidense bastante poco conocida y a la que yo descubrí por pura casualidad. Seguidora de uno de los creadores del imaginismo, sus versos sugieren, sumergen, abstraen y llevan de la mano. De todas formas, no publicó a lo largo de su vida tan sólo fragmentos poéticos, sino que a estos es preciso añadir algunos textos en prosa, la mayor parte narrativos.

Santa Ana es la última puerta (Magie,
Cibeles, alguna vez la llamaron,
Gran Madre),

¿y dónde estamos hoy?
en verdad se da prisa, el fervor,
el pisoteo del exuberante césped,

el enredo de los pies desnudos,
el bramido de la última y desesperada carga,
el no-hay-escape, la magia,

el temblor, el terremoto,
nada, nada, nada más,
nada más allá, la escama del pino

que dejamos ardiendo sin fuego en el plato llano,
está encendida, es un incendio,
no antes, no luego- ¿escapar?

¿quién puede escapar a la vida, la fiebre,
la oscuridad del abismo?
perdida, perdida, perdida,

el último desesperado no-hay-escape,
la rosa más roja,
la ley inalterable...

[Rosa roja y una mendiga, 7,
de su libro Definición Hermética]

domingo, 10 de enero de 2010

Were the world mine, reinterpretando a Shakespeare

No es la primera vez que publico en uno de mis blogs una referencia a estas interpretaciones y reinterpretaciones de obras anteriores, con la consecuente apertura de nuevos e imaginativos horizontes. Viendo el arte como un proceso de evolución, como un avance, no es difícil apreciar esta creación sobre creación, este beber de fuentes anteriores, no por ello incurriendo en desagradable plagio. Les remito, por tanto, a un artículo de mi blog sobre cultura romana en que hago referencia a una obra de Shakespeare, Titus Andronicus.

Y es de Shakespeare de quien escribiré también hoy, mas esta vez tomando como protagonista Sueño de una noche de verano, comedia que ha hecho las delicias de generaciones y generaciones, y cuyo argumento es hasta un cierto punto de dominio y conocimiento público. Son muy numerosas las versiones, interpretaciones y reinterpretaciones, tanto en materia de pintura, como de cine o de literatura. Es, desde luego, un tema y argumento prolífico en cuanto a artística descendencia.

Además de unas cuantas adaptaciones en materia de cómics sumamente interesantes, existen algunas versiones fílmicas que interpretan con fiabilidad el texto clásico, aún pese a que no suelen reproducir al pie de la letra diálogos y situaciones originales por la imposibilidad de adaptar semejante obra a la gran pantalla sin que pierda su esencia y siendo, además, atractiva para el gran público. Ejemplos de ello son las versiones del año 1935, 1955 o 1996.

Sin embargo, la reinterpretación que protagoniza este artículo no se queda en una mera adaptación, sino que se trata, efectivamente, de una reinterpretación, como en su día lo fue la de Woody Allen. Evidentemente, nadie pretende realizar una arriesgada comparación entre el famoso cineasta y el director del filme que les presento, por lo que trataré de no entrar en juicios de valor ni comparativas inútiles por no coincidir ambas películas ni en tono ni en ambición.

Were the world mine se encuadra dentro del género del musical, el cine alternativo, la tragicomedia con toques románticos y el cine queer, aunque bastante alejado de su esencia original. El interés, desde un punto de vista cultural, no reside tan sólo en el modo que su director y guionista, Tom Gustafson, crea una cinta fresca, que combina adecuadamente momentos musicales y de diálogo, con una escenografía interesante y una estética por momentos indie igualmente atractiva. El argumento -fantasioso, tópico de no ser por los extraños detalles y giros que lo hacen sorpresivo- juega con motivos shakesperianos de la obra del escritor inglés, creando algo completamente diferente, tanto en forma como en tono, pero al mismo tiempo con un profundo sedimento de Sueño de una noche de verano.

Para los amantes de la obra, y de la literatura en general, resultará especialmente interesante el modo en que se han intertexualizado fragmentos literales de Shakespeare en el filme, a modo de canción, a modo de recital, o a modo de palabras que surgen de forma pretendidamente natural, sin romper la armonía general del guión. La banda sonora resulta, en ese sentido, especialmente interesante. A esto sería importante añadir la atemporalidad de algunos temas -como ocurre casi siempre en la literatura- y, por supuesto, los mensajes un tanto planos, pero que merecen un análisis, de la película. Filme interesante desde distintos frentes: el literario, por obvias razones; el puramente artístico, por el claro tono de reflexión y, dejando al margen los interesantes rasgos cinematográficos y el análisis social, no podemos olvidar que la película tiene su trasfondo en contra de la homofobia, aunque no sea un filme especialmente reivindicativo.


Evidentemente, no todo son alabanzas para el filme que, como ya mencioné, es un tanto plano en cuanto a mensaje y argumentalmente sencillo, con personajes un tanto simples, únicamente en ese sentido nada demasiado diferente de una clásica comedia americana reescrita en clave gay. Cumple, aún así, su ambición de reinterpretar, crear a partir de lo existente y, por supuesto, generar algo muy diferente de lo anterior, por lo que no sería positivo realizar un intento de aproximarse al filme tratando de encontrarnos una literal versión de Shakespeare, cuando su director ha producido algo radicalmente distinto, pero con giros y guiños que devuelven la obra a su esencia. Y es que, sin duda, Shakespeare es eterno. Poco importa si en la representación de un espectáculo teatral completamente fiel a la obra original o en el estreno de Were the World mine en un Festival de Cine LGBT como fue el de Madrid hace un año y medio.

Para concluir, un fragmento de la película de tipo musical, que se corresponde de manera casi literal con el final del tercer acto de la obra de Shakespeare. Y, sin embargo, el guionista da un giro diferente a la obra, situando por un lado el fragmento en el momento y contexto original -o recreación del mismo- pero, al tiempo otorgándole un par de significados más dentro del propio argumento de su filme.