lunes, 11 de enero de 2010

Rosa roja y una mendiga

Para abrir el apetito de nuevos poemas este año que apenas estamos comenzando, le dejo unos versos de Hilde Doolittle, una escritora estadounidense bastante poco conocida y a la que yo descubrí por pura casualidad. Seguidora de uno de los creadores del imaginismo, sus versos sugieren, sumergen, abstraen y llevan de la mano. De todas formas, no publicó a lo largo de su vida tan sólo fragmentos poéticos, sino que a estos es preciso añadir algunos textos en prosa, la mayor parte narrativos.

Santa Ana es la última puerta (Magie,
Cibeles, alguna vez la llamaron,
Gran Madre),

¿y dónde estamos hoy?
en verdad se da prisa, el fervor,
el pisoteo del exuberante césped,

el enredo de los pies desnudos,
el bramido de la última y desesperada carga,
el no-hay-escape, la magia,

el temblor, el terremoto,
nada, nada, nada más,
nada más allá, la escama del pino

que dejamos ardiendo sin fuego en el plato llano,
está encendida, es un incendio,
no antes, no luego- ¿escapar?

¿quién puede escapar a la vida, la fiebre,
la oscuridad del abismo?
perdida, perdida, perdida,

el último desesperado no-hay-escape,
la rosa más roja,
la ley inalterable...

[Rosa roja y una mendiga, 7,
de su libro Definición Hermética]

1 comentario:

El llano Galvín dijo...

Hola M@riel!
Perdona por no haber podido visitarte antes, soy un seguidor tuyo fiel pero el tiempo ahora mismo no me da para muchas cosas.
Aunque ha merecido la pena la demora porque debo decirte que me ha fascinado esta poesía. No conocía a la autora pero parece bastante interesante ¡me la apunto!
Como no lo hice antes aprovecho para desearte un feliz año. Un beso!!