Hoy desearía escribir no sólo acerca de una obra de este maravilloso autor al que, con franqueza, ya doy por mencionado y vuelto a mencionar en este blog, con la advertencia o promesa de continuar haciendo referencia al mismo. En este caso, me gustaría hacer referencia a la interpretación de una de estas obras, una interpretación que ha corrido a cargo de un grupo de jóvenes aficionados al teatro y que, a mi parecer, ha transmitido de semejante manera el apasionamiento y la profundidad que la literatura debe llevar consigo, que no puedo menos que realizar la debida reseña
Es posible que ustedes hayan oído hablar de la representación de Bodas de sangre por parte de los alumnos de un instituto de A Coruña, fundamentalmente porque ha saltado a los medios una noticia vinculada con dicho estreno. Tal noticia, que pueden consultar aquí, ha desatado la polémica acerca de los derechos de autor, la libertad de expresión, los límites éticos y la legislación vigente. Discusiones, políticos, familiares y referencias aparte, el estreno finalmente ha podido tener lugar, en un espacio teatral, esta misma tarde. Por fortuna, he tenido la oportunidad de estar allí.
No me voy a detener a realizar un completo resumen argumental de Bodas de sangre, suponiendo que muchos de ustedes la conocerán y que, los que no hayan tenido oportunidad de sumergirse en el teatro de Lorca, pueden verse motivados a leer este precioso texto o, aún mejor, buscar un lugar donde asistir a una representación escénica. Baste decir que su argumento es evidentemente trágico y que narra un conflicto que gira en torno al amor y a la muerte, además del enfrentamiento de dos familias, todo ello con el carácter poético que se hace omnipresente en el teatro de Lorca.
Debo decir que me he sentido profundamente honrada de haber asistido a esta representación. Sobre el escenario, la obra adquiría vida, rostros y voces; generaba sentimientos y emociones profundas en el espectador. Me ha sobrecogido la pasión transmitida por estos jóvenes actores y actrices, que, a mi parecer, han conseguido traer a Lorca, con todo su universo, a un grupo de espectadores del siglo XXI. Cuesta, y al mismo tiempo es casi instintivo el proceso, imaginar las largas horas de trabajo detrás de esta sublime representación y, por ello, creo que el aplauso final, en el que todos los espectadores hemos acabado en pie, parece incluso poco. Desearía, pues, dar una humilde pero sincera enhorabuena al elenco de actores y actrices, al profesor, al propio centro, a los encargados del vestuario y a todas aquellas personas que han hecho posible la representación de tan genial obra. Creo que son un verdadero ejemplo, a nivel educativo y cultural, y que en este día -al igual que en muchos otros- merecen un rotundo aplauso cibernético por parte de la comunidad de bloggers de literatura.

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