lunes, 5 de abril de 2010

La saeta

Se ha terminado ya esta Semana Santa del año 2010, período relevante a nivel religioso y litúrgico para aquellos que se consideren creyentes y, de igual modo, culturalmente significativo por la repercusión e influencia que ha tenido y tiene en nuestra cultura y sociedad. Por ello, no quería dejar pasar estas fechas sin incluir en este blog de literatura -siendo para mí la literatura espejo hermosamente distorsionado, que a veces se muestra exacto, además de cristal transparente- el hermoso poema de Machado cantado por Serrat. Me acuerdo de estos versos y esta música cada vez que, en un informativo, retransmiten imágenes de alguna de esas magnas procesiones andaluzas que son vividas con tanta devoción. Dejando de lado ausencia o presencia de creencias religiosas, lo cierto es que los versos y su significado son sumamente hermosos.

La saeta
Dijo una voz popular
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fé de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar!


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