viernes, 19 de febrero de 2010

Bodas de sangre, un impresionante estreno

Soy, sin lugar a dudas, una más que confesa lorquiana, o lorquista, o filo-lorca, o inventen ustedes el adjetivo que deseen, que últimamente parece haberse puesto de moda esto de inventar palabras en determinados ámbitos. No me avergüenzo de reconocerlo; los textos de este gran escritor granadino, desde sus geniales poesías -¿quién no se fascina con el Romancero Gitano o se emociona con Poeta en Nueva York?- hasta sus grandes obras teatrales -esa Casa de Bernarda Alba una y otra vez recreada, esa Yerma que a día de hoy aún nos estremece-. Su vida, su obra, íntimamente unidas... y esa visión del mundo, de la libertad, del amor; esos símbolos tan interesantes, esos signos recurrentes, ese lenguaje poético que nos sacude con toda la fuerza de la poesía... todo en Lorca merece una visión y una revisión.

Hoy desearía escribir no sólo acerca de una obra de este maravilloso autor al que, con franqueza, ya doy por mencionado y vuelto a mencionar en este blog, con la advertencia o promesa de continuar haciendo referencia al mismo. En este caso, me gustaría hacer referencia a la interpretación de una de estas obras, una interpretación que ha corrido a cargo de un grupo de jóvenes aficionados al teatro y que, a mi parecer, ha transmitido de semejante manera el apasionamiento y la profundidad que la literatura debe llevar consigo, que no puedo menos que realizar la debida reseña

Es posible que ustedes hayan oído hablar de la representación de Bodas de sangre por parte de los alumnos de un instituto de A Coruña, fundamentalmente porque ha saltado a los medios una noticia vinculada con dicho estreno. Tal noticia, que pueden consultar aquí, ha desatado la polémica acerca de los derechos de autor, la libertad de expresión, los límites éticos y la legislación vigente. Discusiones, políticos, familiares y referencias aparte, el estreno finalmente ha podido tener lugar, en un espacio teatral, esta misma tarde. Por fortuna, he tenido la oportunidad de estar allí.


No me voy a detener a realizar un completo resumen argumental de Bodas de sangre, suponiendo que muchos de ustedes la conocerán y que, los que no hayan tenido oportunidad de sumergirse en el teatro de Lorca, pueden verse motivados a leer este precioso texto o, aún mejor, buscar un lugar donde asistir a una representación escénica. Baste decir que su argumento es evidentemente trágico y que narra un conflicto que gira en torno al amor y a la muerte, además del enfrentamiento de dos familias, todo ello con el carácter poético que se hace omnipresente en el teatro de Lorca.

Debo decir que me he sentido profundamente honrada de haber asistido a esta representación. Sobre el escenario, la obra adquiría vida, rostros y voces; generaba sentimientos y emociones profundas en el espectador. Me ha sobrecogido la pasión transmitida por estos jóvenes actores y actrices, que, a mi parecer, han conseguido traer a Lorca, con todo su universo, a un grupo de espectadores del siglo XXI. Cuesta, y al mismo tiempo es casi instintivo el proceso, imaginar las largas horas de trabajo detrás de esta sublime representación y, por ello, creo que el aplauso final, en el que todos los espectadores hemos acabado en pie, parece incluso poco. Desearía, pues, dar una humilde pero sincera enhorabuena al elenco de actores y actrices, al profesor, al propio centro, a los encargados del vestuario y a todas aquellas personas que han hecho posible la representación de tan genial obra. Creo que son un verdadero ejemplo, a nivel educativo y cultural, y que en este día -al igual que en muchos otros- merecen un rotundo aplauso cibernético por parte de la comunidad de bloggers de literatura.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Para hacer un poema dadaísta

Con toda posibilidad habrán oído hablar del célebre Tristán Tzara, ese gran motor ideológico y hoy día símbolo del movimiento dadaísta. Con franqueza, las corrientes integradas en estas Vanguardias de principios del siglo XX nunca han sido mis tendencias favoritas, pero el dadaísmo siempre ha tenido algo de fascinante, algo de atractivo, algo de distinto para mí. Un movimiento que, si bien no exactamente anti-arte, sí desafiaba toda convención establecida, toda norma o parámetro creativo, abriendo puertas y horizontes a nuevas maneras de creer. Poseedora de originalidad, ruptura y una cierta dosis de controversia, esta corriente tuvo su eco en los medios del momento.


Como ocurre con otros movimientos vanguardistas, existe un manifiesto en el que se exponen las bases y fundamentos de la corriente en cuestión, aquellos puntos que se defienden como novedosos y certeros. El Manifiesto Dada fue el primer manifiesto dentro de esta corriente. Publicado en 1918 en la revista Dada (sede en Zurich, lugar de aparición del movimiento en cuestión), es un texto fundamental a la hora de asomarse a esta corriente creativa cuya comprensión es a menudo compleja.

Hoy les dejo, en lugar de dicho manifiesto, un texto mucho más breve de Tristán Tzara, que se ha convertido sin duda en símbolo y axioma del Dadaísmo.

Para hacer un poema dadaísta

Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que desea
darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte enseguida con cuidado cada una de las palabras que
forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agite suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y será usted un escritor infinitamente original y de una
sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.