domingo, 28 de agosto de 2011

Natura morta

Josef Winkler ha vuelto a conseguirlo. Tras leer Cementerio de las naranjas amargas con un algo de obsesivo en mi manera de abordarlo, he tenido tiempo para buscar otros de sus títulos traducidos al castellano. Y me he encontrado con Natura morta. Novela corta romana, un libro que hace honor a su título. Por cuatro razones: dos relativas al tema, una a su género y otra a su ambientación.

Es sabido que Josef Winkler, maestro de la literatura austriaca y considerado el mejor escritor de este país en nuestro siglo, tiene tres temas centrales en su literatura: la sexualidad, la muerte y la religión, entendida como una mezcla de superstición, hecho psicosocial y creencia. Natura morta no elude ninguno de los tres temas y vuelve a hacer que estos se entremezclen de una manera sumamente atractiva.

Winkler es un escritor que, haga lo que haga, conmueve. No deja indiferente al lector. Y ya sea el gesto de incomodidad, el de rechazo, el de aprecio o el de interés el que suscite, sin duda Josef toca alguna cuerda en lo profundo de quien se asoma a su literatura. En Natura morta compone un fresco acertado, vívido y extremadamente sensorial del panorama en un mercado romano y sus cercanías en las últimas décadas del siglo XX (mercado de la Piazza Vittorio Emanuele).

Con una estructura en varias partes, marcadas por fragmentos de un poema italiano a la muerte de un pobre niño, Winkler maneja un argumento simple: los hechos cotidianos a los que se ve abocado un muchacho y su prematura muerte al ser arrollado por un camión. El argumento es, quizá, lo menos significativo, residiendo el verdadero valor en el tratamiento del mismo.
Descripciones de una plasticidad fascinante, sagaces miradas sociales, agudas críticas psicológicas, estampas de vida que parecen fotografías y la sempiterna fascinación de Winkler por la muerte, como elemento poseedor de una mitología propia. El extraordinario vínculo del escritor austriaco con la Roma de los años setenta y ochenta queda también patente. Un calidoscopio de vivencias y percepciones donde destaca el marcado interés por el mestizaje, por lo cotidiano y vulgar en el sentido etimológico de la palabra o por la relación entre las creencias y la naturaleza humana.


Una novela breve, definitivamente recomendable para las lecturas de verano. Quizá sea una manera acertada de aproximarse a la literatura de Winkler; una manera en esencia sencilla e intensa, que enamora y captura. Leer Natura morta invita a sumergirse en el mundo del escritor austriaco. Y es ésta una de sus mayores virtudes.